El blog de la española Alicia Mora recoge en su blog lápices por la paz la bella historia de una niña, de nombre Alexandra, que un día decidió vender limonada para recaudar fondos y así ayudar a otros niños que, como ella, padecían cáncer.
Si bien la niña falleció, hoy la Fundación Alexandra sigue con la noble tarea de seguir ayudando económicamente a otros niños que padecen la mortal enfermedad.
Aquí el texto completo de la nota de la madrileña Mora:
La limonada de Alex
Me he encontrado con la bonita historia de Alexandra. Con poco más de cuatro años decidió vender limonada y con los fondos obtenidos destinarlos a todos los niños y niñas que como ella sufrían cáncer. Aunque ella falleció la Fundación de Alexandra sigue generando esperanza para cientos de niños enfermos.
Hay que recordar que la sanidad de EE.UU. es para todo aquel que pueda pagarla. Para entender todo el mercado sanitario estadounidense hay una película excepcional de Michael Moore llamada Sicko y habla precisamente de este sistema que al no existir la sanidad universal, excluye a 50 millones de norteamericanos (que, o bien no tienen seguro de salud privado, o no pueden pagárselo) y que tiene su base en cientos de compañías privadas que buscan principalmente beneficios económicos y en aseguradoras que pagan bonos a los empleados que más rentabilidad les proporcionan al denegar prestaciones y reclamaciones a los asegurados.
Me maravilla la empatía que Alexandra con tan escasa edad desarrolló y supo canalizar sus fuerzas e imaginación para ayudar a los demás.
Más:
Alexandra “Alex” Scott nació en Manchester, Connecticut, el 18 de enero de 1996. Poco antes de su primer cumpleaños, Alex fue diagnosticada con neuroblastoma, un tipo de cáncer infantil. En el año 2000, el día después de su cuarto cumpleaños, Alex recibió un trasplante y decidió que quería hacer algo por sí misma para luchar contra el cáncer “Cuando salga del hospital quiero tener un puesto de limonada”. La primera aparición en escena del puesto de Alex y su limonada consiguió 2.000 dólares.
En agosto de 2004, Alex falleció, tenía 8 años. En ese momento, el proyecto se había multiplicado, hasta recaudar más de un millón de dólares para ayudar a encontrar una cura para la enfermedad que le quitó la vida. Desde entonces, toda la familia trabaja en la Alex’s Lemonade Stand Foundation, inspirada por el ejemplo y la fortaleza de Álex, como demuestran sus padres.
Muchos pensáis en Alex como una heroína, la niña dulce y valiente que inspiró a otros a ayudar a los niños con cáncer. Aunque ella no tuvo la oportunidad de vivir una vida larga, nos mostró lo que significa vivir una vida plena. Su valentía, fuerza y amor a la vida nos continuará inspirando cada día.