El candidato derrotó en una reñida segunda vuelta al representante del oficialismo, Eduardo Frei, y puso fin a dos décadas continuadas de gobierno de centro-izquierda en el palacio de La Moneda.
"(La ciudadanía) ha optado por la alternancia y nos ha entregado la maravillosa responsabilidad y el desafío de conducir los destinos de la patria", dijo el hombre que sucederá, desde marzo, a Michelle Bachelet.
Las celebraciones no se hicieron esperar: apenas unas horas después del cierre de las mesas, el conteo oficial ya incluía el 99,2% de los votos emitidos y otorgaba al ganador un 51,61% de las preferencias, contra 48,38% de la Concertación, según publica la agencia de noticias BBC.
Entre ritmos de cumbia, suelta de globos y lluvia de papelitos, el mandatario bailó sobre el escenario abrazado a su familia –esposa y cuatro hijos, caras conocidas de muchos mitines de campaña-, después de llamar a un gobierno "de unidad nacional" y prometer atención a la clase media y los más pobres.
En la Alameda, en el centro de Santiago, unos 4.000 seguidores agitaron banderas con la estrella multicolor de la alianza piñerista y bustos de yeso en miniatura con la imagen del fallecido Augusto Pinochet.
"Se siente… Piñera presidente", lo vivaron sin pausa, sin ahorrarse abucheos para el derrotado Frei, la Concertación y "el comunismo".
Chile: luego de 20 años, la izquierda dejó el poder
"Súmate al cambio", fue su consigna de campaña. Y Chile aceptó la invitación: el empresario Sebastián Piñera, de la conservadora Coalición por el Cambio, resultó elegido presidente y llevará a la derecha al gobierno por la vía democrática por primera vez en medio siglo.