Pildoritas de la previa presidencial

A tapar los pozos

Sin dudas una de las tareas más importantes en Bariloche fue la de tapar los pozos (foto superior) sobre las avenidas Costanera, Juan Manuel de Rosas y Bustillo, por las cuales transitarán los presidentes en su viaje desde el aeropuerto al hotel Llao Llao. Hay lugares que realmente son peligrosos y donde decenas de turistas rompieron sus llantas, ruedas, tren delantero o trasero.
Ayer afortunadamente no llovió por lo cual varias cuadrillas salieron a tapar pozos con brea, arena y alquitrán. No hace falta ser ingeniero para darse cuenta que el arreglo durará muy poco, pero al menos evitará que los ilustren visitantes rompan sus brindados y costosos vehículos en el traslado por esta ciudad.

También arreglaron los canteros

La cumbre permitió que también se rellenen los canteros de la remodelada y nunca finalizada obra en la calle Juan Manuel de Rosas, entre el  Centro Cívico y el Monolito. En pocos días fueron rellenados con tierra y ayer hasta se plantaron varias plantas y flores.
También se mejoraron los canteros entre ambas manos de la avenida Costanera y se desmalezaron los laterales en varios sectores de la avenida Ezequiel Bustillo. La época del año y el poco tiempo impidieron hacer mayores mejoras, pero al menos se demostró que si se quiere, se puede.

Revivió el Puerto San Carlos

La cumbre permitió que asimismo las excursiones lacustre retornen, al menos por dos días, al abandonado Puerto San Carlos. Ayer los catamaranes que realizan la excursión a la isla Victoria y Puerto Blest, el Cau Cau y el Victoria Andina, vuelva a amarrar en sus aguas. Hoy y mañana las excursiones partirán desde el centro de la ciudad, un hecho que no ocurría desde hace varios años.

Un arroyo desbordó la Bustillo

Durante la mañana de ayer, en la zona de Playa Bonita, kilómetro 7 de la avenida Bustillo, se tapó un caño pluvial y el agua cruzó la ruta. El inconveniente se originó en las grandes lluvias del martes, cuando se acumularon casi 100 milímetros en 24 horas, lo cual por la elevada temperatura ocasionó deshielos en el cerro Otto y muchos arroyos desbordaron su cause.
La increíble es que el problema no pudo ser solucionado en forma rápida pues en ese lugar hace meses que hay filtraciones de líquidos cloacales, que se mezclaron con el agua y dificultaron las tareas.

¿Lo trae o no lo trae?

Éste es uno de los interrogantes que serpentean por estas horas entre los periodistas que llegan a Bariloche a cubrir la Cumbre de la Unasur. ¿Pero quién trae o no trae y que es lo que puede o no traer? En relación a lo primero, se trata de Hugo Chávez, presidente de Venezuela. En cuanto a lo segundo, se trata del vehículo blindado con que –temeroso de que alguien intente matarlo -, se desplaza tanto en su propia tierra como cuando viaja al exterior. Una versión dice que hoy, horas antes de que Chávez toque tierra rionegrina, pisará ese suelo un C–130 de la Fuerza Aérea Venezolana. En su interior, el blindado. Pero otra versión señala que su amiga Cristina K, le garantizó a Chávez que sus espaldas están bien protegidas por "culatas" argentinos.

De apuro

La cumbre fue organizada de apuro y Bariloche no pudo armarse como hubiera querido. Pero en lo único que la improvisación no corre es en la seguridad. Unos tres mil hombres se ocuparán de que el encuentro sólo sea noticia por el contenido de las deliberaciones. Y por nada más. La policía de Río Negro movilizó a unos 300 efectivos, que se ocuparán en lo esencial del ordenamiento vial. Policía Federal, Prefectura y Gendarmería tendrán a su cargo la vigilancia y prevención en el aeropuerto, el hotel Llao Llao y otros puntos clave. Aun cuando lo suyo es el sigilo, desde ayer se nota la abundancia de uniformes en las calles.

200 kilómetros de seguridad

Todo el andamiaje de seguridad de la Cumbre está bajo monitoreado del Ministerio de Defensa, un accionar que desde lo operativo depende del Estado Mayor Conjunto, cuyo titular es el Brigadier General Jorge Chevalier quien ordenó al general de brigada Daniel Camponovo – hacerse cargo del "paquete". Pivoteando en el Hotel Llao Llao, escenario de las deliberaciones, y teniendo a la Cordillera de los Andes como retaguardia, el sistema de seguridad se extiende 200 kilómetros en forma de abanico.