La última cumbre del G-8 parece haber dejado una cosa en claro. Los presidentes de las grandes potencias no sólo se esfuerzan por tomar decisiones trascendentes sino que además se dejan llevar por las debilidades de cualquier mortal.
El asunto se produjo durante la clásica foto de los mandatarios. Ahí, la mirada de Barack Obama se fue tras la figura de una asistente del brasileño Lula Da Silva. Se trata de una agraciada jovencita, de nombre Mayorga Tavares, de sólo 17 años.
La garota parece haber conmovido al presidente estadounidense, quien en la foto, cuenta con la complicidad de su par de Francia, Nicolás Sarkozy.
Leé el blog que sobre este tema elaboró el diario El Mercurio de Chile.