Manuel Zelaya, el presidente de Honduras que fue secuestrado hoy por militares y trasladado a Costa Rica, es miembro del Partido Liberal - igual que Roberto Micheletti, puesto en el cargo para reemplazarlo-, pero con fuertes inclinaciones por la problemática social.
Esa orientación enemistó al mandatario con las elites económicas que dominan el país y constituyó incluso un giro inesperado para sus compañeros de partido, informó la agencia noticiosa italiana ANSA.
Zelaya, de 56 años, se afilió al Partido Liberal en 1970 pero comenzó a concentrarse con más intensidad en la actividad política sólo una década más tarde.
Tres veces diputado nacional, entre 1985 y 1998, primero por el Movimiento Azconista, que conducía el ingeniero José Azcona Hoyo (presidente de 1986 a 1990), Zelaya se desempeñó como ministro de Inversión Social durante el gobierno de Carlos Roberto Reina (1994-98).
En 2005, elegido por los liberales como candidato presidencial, Zelaya prometió durante su campaña que si ganaba ejecutaría programas de reeducación para los integrantes de la "Mara Salvatrucha", una de los grupos delictivos más activos en Centroamérica.
En tanto, su principal adversario, el candidato del entonces gobernante Partido Nacional, el terrateniente Porfirio Lobo, abogaba por aplicar la "mano dura" contra el crimen y pedía el restablecimiento de la pena de muerte.
El Partido Nacional es la principal agrupación conservadora en el país, al que gobernó ininterrumpidamente entre 1933 y 1957, y siempre disputó la dirección de Honduras como primera o segunda fuerza con el Partido Liberal.
Zelaya venció con 49,9 por ciento de los votos a Lobo, quien obtuvo 46,2 por ciento en los comicios del 27 de noviembre de 2005.
Zelaya asumió el 27 de enero de 2006 y comenzó a dar a su gobierno una orientación de izquierda, con aplicación de programas sociales y políticas económicas de esa orientación.
En febrero de 2008, Zelaya se mostró favorable a la legalización de algunas drogas como forma de prevenir la espiral de violencia que genera en Honduras el narcotráfico.
El 25 de agosto de 2008 firmó la incorporación de Honduras como miembro pleno de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), el bloque inspirado por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, que integran además Bolivia, Dominica, Cuba, Nicaragua, Ecuador, Antigua y Barbuda, y San Vicente y Granadinas.
El bloque suele estar enfrentado con los países que impulsan el libre comercio, en especial Estados Unidos, al que se opuso a principios de este mes sobre el tema de la revocación de la expulsión de Cuba de la Organización de los Estados Americanos.
Todo ello ocasionó la gestación de un movimiento de dirigentes de oposición al gobierno dentro del propio partido de Zelaya, entre los que se destaca Micheletti, presidente del parlamento desde 2006.
A ese frente se sumaron jueces, jefes militares y gran parte de la Iglesia católica local.
Micheletti objetaba las relaciones económicas y políticas con Venezuela y rechazó duramente el deseo oficialista de convocar a una convención constituyente, con la que Zelaya dice que quiere llevar al país a una democracia participativa.
Para la oposición, la iniciativa de reforma tenía como principal objetivo la eliminación de la limitación de los mandatos presidenciales consecutivos.
El Congreso y la Corte Suprema aprobaron resoluciones de rechazo a la consulta, pero Zelaya avanzó con su realización, para lo cual removió a jefes militares que también se oponían.
Zelaya, un conservador que viró a la izquierda
El presidente depuesto de Honduras llegó al poder a través del conservador partido Liberal, pero cuando asumió comenzó a dar a su gobierno una orientación de izquierda, con aplicación de programas sociales y políticas económicas que no fueron bien recibidas en su propia fuerza.