Cada ser vivo tendrá un código de barras para su identificación genética. Así resultará del trabajo que realizarán 50 países y de la que participarán científicos argentinos.
"Se espera que identifiquen de modo más rápido y efectivo los organismos ya conocidos y que, por otro lado, ayuden a descubrir muchas de las especies que aún no han podido ser estudiadas. Los científicos describieron formalmente unos 1,7 millones de especies en el mundo, pero se calcula que el número real puede superar los 10 millones", precisa el doctor Pablo Tubaro, vicedirector del Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia en la I Reunión de Biología Evolutiva del Cono Sur, realizada en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (FCEyN) de la UBA.
En una entrevista que publica hoy el diario La Nación, el científico precisó que serán los taxonómos quienes tendrán a cargo la tarea. "De estos expertos -explicó- hay pocos en los países periféricos, que suelen tener la mayor biodiversidad."
El origen de la idea
"En 2003, el doctor Paul Hebert, de la Universidad de Guelph, en Canadá, propuso el uso de una porción de la secuencia de un gen como la secuencia de referencia que podría usarse como un código de barras genético -señaló Tubaro a La Nación-. Esas secuencias genéticas serían equivalentes a los códigos de barras para reconocer productos en un supermercado y permitirían identificar, nada más ni nada menos, que cada una de las especies en cualquier etapa de su ciclo de vida."
Al año siguiente, una organización de museos, universidades y laboratorios de todo el mundo creó el Consorcio del Código de Barras de la Vida (CBOL, por sus siglas en inglés), que integra la Argentina junto con medio centenar de países, para desarrollar este sistema genético de identificación de especies.
Empezarán por las aves
Uno de los primeros proyectos a nivel internacional de CBOL fue estudiar las aves, dado que su taxonomía es la mejor conocida del reino animal y, por ende, permitía ser un banco de prueba para testear la exactitud de esta metodología. Este análisis se inició en distintas partes del mundo y también en la Argentina.
"En 2006, empezamos a obtener los códigos de barras genéticos de las aves de nuestro país, que son unas mil especies. Ya analizamos más de 500 y se demostró que este sistema puede identificarlas con más de un 98% de exactitud. Es decir, funciona muy bien", planteó Tubaro, que publicó estos estudios en PLoS ONE con un equipo de la Universidad de Guelph.
Lejos de descartar la labor de la taxonomía tradicional para la identificación y el descubrimiento de nuevas especies, el método "es complementario y no debe ser considerado una panacea que suprime otras herramientas", indica.
Con un miligramo de tejido, los científicos determinan la secuencia del código de barras genético de la especie y guardan esa información en una base de datos computarizada, como una gran biblioteca de la vida. Seguí leyendo este artículo en La Nación.