Nicolas Sarkozy abre un debate sobre la "identidad francesa"

El Gobierno de Francia lanzó un debate sobre la identidad nacional con la ambición de valorizar "el orgullo de ser francés", una de sus más controvertidas promesas electorales en un país con una fuerte impronta de inmigrantes o hijos de extranjeros. En la consulta mediante Internet se debe responder a la pregunta ¿Qué es ser francés?, y se pueden sugerir ideas para "reafirmar el orgullo de ser francés".

Francia. "El debate nos va a permitir intentar definir lo que retenemos de nuestro pasado, porque somos herederos de un patrimonio rico, nuestros valores de hoy -libertad, igualdad y fraternidad-, pero también igualdad hombre-mujer, laicidad y lo que será nuestro futuro común", explica el ministro de Inmigración Eric Besson en un video del sitio de Internet.

En la consulta mediante Internet (www.debatidentitenationale.fr) se debe responder a la pregunta ¿Qué es ser francés?, y se pueden sugerir ideas para "reafirmar el orgullo de ser francés".

Mientras se organizan en cada región debates abiertos, Sarkozy tiene previsto dar su opinión sobre el tema el próximo 4 de diciembre. El debate se desarrollará hasta el 31 de enero 2010 y el 4 de febrero el ministro Besson presentará la síntesis en un coloquio.

En un sondeo publicado el domingo en el diario Le Parisien, el 60% de los franceses se manifestaron favorables a esta iniciativa, pero el 64% de los consultados afirma que este debate se debe a "una operación electoral".

En un país con casi 10 millones de inmigrantes (15% de la población) y muchísimos franceses de origen extranjero, el debate promete ser apasionado.

Las críticas más furibundas llegaron desde la extrema derecha, por parte de Marine Le Pen, nueva líder del Frente Nacional (FN), quien considera esta iniciativa una operación mediática como "una estafa electoral".

La hija del ex líder del FN, Jean-Marie Le Pen, afirma que Sarkozy pretende "volver a seducir a nuestros electores que votaron por el oficialismo en 2007" con vistas a las elecciones regionales de marzo.

La respuesta de Besson no se hizo esperar y en la cadena I-Tele el ministro dijo: "no me importa Marine Le Pen, este debate no le pertenece, le pertenece al pueblo francés".

Pese a la desconfianza que reina entre los partidos de izquierda, fueron pocos los dirigentes que alzaron su voz.

La ex candidata socialista a la presidencia, Segolene Royal, denunció la "intención de Sarkozy de desviar la atención de los franceses para que no piensen en su pobre mandato", al tiempo que llamó a la izquierda a "no rechazar el debate" y a "reconquistar los símbolos de la nación, que es un concepto de izquierda".

En tanto, dos miembros del gobierno con origenes políticos en el socialismo se desmarcaron de la iniciativa gubernamental.

"Desconfío de los debates teóricos", expresó el ministro de Asuntos Exteriores, Bernard Kouchner, mientras que Martin Hirsch, Alto Comisionado de Solidaridad Activa, manifestó que "en Francia no hay problema de identidad, es un debate 100% político".

Por su parte, el antropólogo Régis Meyran sostuvo que la identidad nacional es "un mito" y que "los ecos nacionalistas tienden a resurgir en periodos de crisis".

"El término `identidad nacional` no es legítimo porque orienta de manera subjetiva, ideológica. No hay que olvidar que fue el FN el que lo introdujo en el debate político con su fobia a los extranjeros en los años `80, dijo Meyran a la radio France Info.

Según el antropólogo, este debate sirve para generar oposición entre los franceses y los extranjeros. "Históricamente, en Francia los periodos de crisis sirvieron para el desarrollo del racismo y el antisemitismo. Son momentos donde hay cuestionamientos fuertes con riesgos de derivaciones ideológicas".