EE UU deja atrás la recesión

El PIB de la primera potencia mundial creció a un ritmo del 3,5% entre julio y septiembre. Habrá que espera a las dos próximas revisiones por las que tiene que pasar esta cifra para ver si el Gobierno y los organismos internacionales modifican su previsión para final de año, que actualmente está en un negativo 2,3%. De hecho, este es el recorte que acumula Estados Unidos entre septiembre de 2008 y el mismo mes de 2009, mientras a final de junio esta tasa era del -3,8%, la peor en siete décadas.

La primera potencia mundial ha dejado atrás la recesión y, además, lo hace con decisión tras crecer un 0,9% en el tercer trimestre del año (3,5% en tasa anualizada), según el primer cálculo del Departamento de Comercio de Estados Unidos, hecho público hoy. Este repunte, que supone el primer dato positivo del Producto Interior Bruto del país en un año, además se sitúa por encima de las previsiones del mercado, que apostaban por un ritmo de crecimiento del 3%. El dato es el mejor de los dos últimos ejercicios, lo que ayudará a disipar las dudas del mercado sobre la recuperación de Estados Unidos y que ha llevado al dólar a niveles máximos frente al euro.

Según explica la Administración estadounidense, el cambio de tendencia en la economía estadounidense se explica por una "contribución positiva" del consumo de las familias, las exportaciones, la mejora de la inversión privada y los planes de estímulo del Gobierno, al tiempo que se estabiliza el sector inmobiliario. Las importaciones también crecen.

Habrá que espera a las dos próximas revisiones por las que tiene que pasar esta cifra para ver si el Gobierno y los organismos internacionales modifican su previsión para final de año, que actualmente está en un negativo 2,3%. De hecho, este es el recorte que acumula Estados Unidos entre septiembre de 2008 y el mismo mes de 2009, mientras a final de junio esta tasa era del -3,8%, la peor en siete décadas.

Sin salir de las comparaciones históricas, lo que ya no se puede cambiar es la racha de cuatro trimestres consecutivos de contracción que ha sufrido Estados Unidos tras el colapso del sistema financiero y su posterior extensión al conjunto de la economía, el periodo más desastroso desde que la Casa Blanca comenzó a archivar los datos de forma trimestral desde 1947.