La violencia volvió a teñir de sangre el corazón de Islamabad, con un atentado que destruyó el hotel Marriott y causó 60 muertos, entre ellos varios extranjeros, y más de 250 heridos, según fuentes hospitalarias. El hotel corre el riesgo de derrumbarse como consecuencia del incendio causado por la explosión, que se oyó a varios kilómetros.
Todavía con la policía buscando cuerpos entre los escombros del Hotel Marriott, el ministro de Interior, Rehman Malik, ha comparecido en rueda de prensa para explicar lo sucedido ayer, pero antes ha querido comunicar que "es el mayor atentado de la historia de Pakistán". Algunos analistas han empezado hablar del 11-S paquistaní.
Según las secuencias de los vídeos de seguridad, un camión entró al hotel, donde se produjo una primera explosión y un incendio en la cabina del vehículo. Durante varios minutos, el personal de seguridad del hotel permaneció en el área sin saber cómo actuar ante el camión ardiendo, que iba cargado con 600 kilos de explosivos de alta calidad, que se detonaron y produjo la segunda y más grave explosión, que dejó un cráter de unos 10 metros y destrozó la fachada del edificio. Los terroristas lograron pasar los controles de seguridad porque hicieron pasar el camión bomba por un vehículo de transporte de obras de la construcción.
Mientras tanto, el balance de víctimas ha arrojado nuevos datos. Hoy se ha conocido que entre los muertos se encuentra el embajador de la República Checa en Pakistán, Ivo Szdarek. El diplomático vivía en el hotel mientras buscaba residencia en la capital. Además, entre los más de 250 heridos hay 21 extranjeros.
Vinculación con Al Qaeda
La sacudida del atentado ha dejado al país en estado de schock. Aunque por el momento nadie ha reivindicado la acción, las autoridades creen que fue planeado por alguno de los grupos que opera en las áreas tribales del noroeste paquistaní, y varias líneas de investigación apuntan a Al Qaeda.
El primer ministro paquistaní, Yusuf Rezá Guilani, ha ofrecido hoy una multitudinaria rueda de prensa, donde ha calificado la matanza de "cobarde" y ha asegurado que la violencia tribal es un "cáncer del país". Sin embargo, Guilani ha reiterado que su Gobierno negociará con los insurgentes que dejen las armas.
La promesa de Guilani parece que caerá en saco roto, a la vista del ambiente violento del país. En las últimas semanas, Al Qaeda ha lanzado una sangrienta campaña de atentados en represalia por las operaciones de las fuerzas de seguridad paquistaníes contra sus militantes, que se esconden en las regiones lindantes con Afganistán.
Pakistán califica el atentado de ayer como "el peor de su historia"
Así ha calificado hoy el Gobierno del país la brutal explosión que tuvo lugar ayer en pleno corazón de Islamabad, en la puerta del lujoso Hotel Marriott, que causó mató al menos a 60 personas e hirió a más de 250.