Ya nada será igual en Estados Unidos después de la crisis de Wall Street, cuyas consecuencias políticas afectaron tanto a Barack Obama como a John McCain, aunque el candidato presidencial demócrata resultó más fortalecido.
Ninguno de los dos tiene las herramientas necesarias para solucionar la debacle desatada tras la quiebra del banco Lehman Brothers, pero sin embargo la mayoría de los estadounidenses cree que Obama es el elegido para cambiar la historia del país.
De todos modos, el senador de Illinois aún no es el favorito para ganar las elecciones del 4 de noviembre, y lo que ocurra de ahora en más podría beneficiarlo o tal vez disminuir sus posibilidades de convertirse en el primer presidente negro de la Unión.
¿Por qué los norteamericanos creen ahora más en Obama que en McCain para ser presidente de EEUU?
Quizá porque el ex presidente Bill Clinton dejó una economía con un crecimiento acumulado del 28,7%; una inflación anual del 2,7% y el desempleo cayó de un 6,3 % en 1993 a un 4% en 2000, lo que derivó en la creación de más de 20 millones de puestos de trabajo, entre otras cifras de sus ocho años de gobierno.
Aquella frase de Clinton "es la economía estúpido" tiene hoy una vigencia especial. Pero si la ecuación fuera para definir quién está más capacitado para ser el comandante en jefe del país, sin dudas McCain resultaría elegido luego de su experiencia como teniente en la Guerra de Vietnam, en la que se convirtió en un héroe tras permanecer prisionero durante cinco años.
La campaña para las elecciones pasó a un segundo plano, tras la quiebra de Lehman Brothers, el cuarto banco en importancia en Estados Unidos, lo que obligó a la Reserva Federal a salvar a la aseguradora American International Group (AIG), con 85.000 millones de dólares, y a inyectar dinero en el sistema financiero.
Según una encuesta del diario The New York Times y la cadena CBS, un 65% de los estadounidenses considera que Obama es la mayor garantía de cambio para el país, contra un 37% que apoyó a McCain. Pero en el informe general la diferencia a favor de Obama es de cinco puntos.
"McCain ha adoptado un tono populista, culpando a la codicia de Wall Street. En una viaje a Michigan, sugirió que estaría a favor de otorgar préstamos para la auto-industria, una idea que una vez había propuesto en forma defectuosa", señalan Jackie Calmes y Jeff Zeleny, en una nota aparecida en The New York Times.
En la planta de General Motors, McCain señaló: "Nosotros no vamos a dejar a los trabajadores aquí sedientos, mientras damos millones de dólares a los contribuyentes en Wall Street".
Así, el candidato presidencial republicano criticó que la Reserva Federal ayudara a instituciones financieras con problemas, tal como hizo con AIG, tomando distancia del gobierno del presidente George W. Bush, pero en cambio pidió que se fortalezca el dólar.
Obama, cuyo eje principal de la campaña presidencial es comparar a McCain con Bush, apoyó los planes del gobierno y la Reserva Federal para rescatar a Estados Unidos de una de las peores crisis de su historia, comparable por sus efectos con la Gran Depresión de 1929.
En una medida contraria al espíritu liberal, el gobierno republicano lanzará un plan de 500 billones de dólares (500.000 millones de dólares), que deberá ser aprobado la semana próxima por el Congreso, de mayoría demócrata, y cuyos costos financieros deberán ser asumidos por el nuevo gobierno estadounidense.
"MCCain y yo podemos seguir discrepando sobre nuestra filosofía económica y nuestros proyectos a largo plazo, pero es necesario actuar ahora", dijo Obama, y resaltó: "Nadie está al margen de esta crisis".
Uno y otro se manifestaron a favor de tomar urgentes medidas antes de que cualquiera de los dos asuma la presidencia, el próximo 20 de enero, en medio de una batalla electoral en la que ninguno de los candidatos tiene una ventaja clara en los estados claves como Michigan, Ohio, Pennsylvania y Florida.
En medio del descalabro político, el presidente Bush -con una popularidad de apenas 29%- presentó un inédito plan estatal para sacar del país de la crisis, en una medida que fue bien recibida por los mercados, cuando Washington sufre un déficit anual de 600.000 millones de dólares.
Pero este esfuerzo no sólo podría afectar el déficit del presupuesto, sino que agregará otro problema a un país afectado por las guerras en Irak y Afganistan y hará más difícil para Obama y McCain poner en marcha sus iniciativas domésticas, opinaron Dan Balz y Robert Barnes, en una nota del diario The Washington Post.
Quizás con el salvataje financiero Bush pensó en salvar el honor de su desprestigiado gobierno y, de paso, ayudar a su compañero republicano McCain, quien no sólo rechazó la intervención del Estado sino que prometió acabar con los abusos de Washington y con la corrupción en Wall Street.
McCain u Obama, ¿quién es mejor para la crisis?
El periodista Alberto Galeano hace un profundo análisis de los dos candidatos a conducir el país del Norte y cómo enfrentarán a la tremenda crisis económica desatada en los últimos tiempos.