La pesadilla del Katrina no se ha revivido y el impacto del huracán Gustav ha sido menor de lo esperado, al rebajar su fuerza esta pasada noche hasta convertirse en tormenta tropical toda vez que tocó tierra en el sur del Estado de Luisiana. Ante un ciclón que avanza cada vez más débil en dirección a Tejas, muchos de las decenas de miles de evacuados de Nueva Orleans quieren regresar a sus casas pese a que las autoridades han pedido que esperen a que la situación esté bajo control.
Los fuertes vientos y la intensa lluvia han causado por el momento siete muertos, cuatro enfermos muy graves que fallecieron al ser evacuados de hospitales en Nueva Orleans y tres personas por caída de árboles. Por eso, la amenaza sigue en pie para el alcalde de la ciudad, Ray Nagin. "Todavía no se puede regresar", ha advertido Nagin a las primeras personas que ya quieren volver a Nueva Orleáns ahora que el temor por Gustav ha diminuido.
Nubes amenazantes en Luisiana
El azote de Gustav, aunque bastante menor de lo esperado, ha derrumbado el tendido eléctrico de parte de Luisiana, dejando sin luz a casi un millón de personas. Las autoridades locales estiman que hasta el mañana no podrán iniciarse las tareas de reparación de los tendidos. El Katrina castigó Nueva Orleans hace tres años dejando más de 1.500 muertos, pero Gustav llegó ayer finalmente a las costas de Luisiana con un potencial de categoría 2 en lugar del nivel 4 que se anunciaba (el máximo de la escala es 5).
Nueva Orleans ha sorteado con éxito el paso de Gustav gracias a su nuevo sistema de diques. En ellos no se han detectado grietas y el sistema de drenaje ha funcionado, aunque varias calles han sufrido inundaciones. Desde Katrina, los diques han sido reforzados y el Cuerpo de Ingenieros de EE UU confía en que no se producirán grandes inundaciones. Sin embargo, el alcalde ha vuelto a recordar a todos aquellos que quieren regresar a la ciudad que hasta mañana no se podrá confirmar si los diques aguantarán la presión del agua.
Ríos y diques están rebalsados.
Las plataformas de extracción de petróleo y de gas natural del Golfo de México, así como las refinerías de la costa, han aguantado sin grandes daños. Aunque el impacto económico esté lejos del desastre de hace tres años, los daños pueden elevarse a cerca de 10.000 millones de dólares, según las compañías de seguros.
El ojo del Gustav se halla localizado cerca de la latitud 30,7 grados norte y longitud 92,2 grados oeste, a 25 kilómetros al norte noroeste de Opelousas, en Luisiana. Se desplaza a 22 kilómetros por hora hacia el noroeste y en esta trayectoria el ojo del huracán cruzará el sur y oeste de Luisiana en la noche del lunes para entrar en el noreste de Texas el martes. La fuerza del viento puede ocasionar oleajes de cerca de cinco metros de altura y el CNH advirtió también de la posibilidad de que se produzcan tornados en toda el área del Golfo de México.
Vientos muy fuertes.