Los ministros de Relaciones Exteriores de la OTAN reiterarán el martes su respaldo a Georgia durante una reunión extraordinaria en Bruselas, pero parecen divididos sobre la estrategia a largo plazo frente a Rusia, que consideran "agresiva".
El encuentro, convocado a petición de Washington, contará con la presencia de la secretaria de Estado estadounidense, Condoleezza Rice.
La Organización del Tratado del Atlántico Norte "debatirá sobre las consecuencias de la agresión rusa" en Georgia y la "manera de avanzar en nuestras relaciones transatlánticas con Rusia", explicó en Washington un portavoz del Departamento de Estado, Robert Wood.
Las tropas rusas entraron el 8 de agosto en Georgia en represalia por una ofensiva emprendida por Tiflis un día antes para hacerse con el control de Osetia del Sur, una región separatista pro rusa.
Los Aliados darán muestras de unidad reiterando su apoyo a la soberanía de Georgia y su integridad territorial, apoyando los esfuerzos diplomáticos, principalmente los de la Unión Europea (UE), y exigiendo la aplicación del acuerdo de alto el fuego firmado por georgianos y rusos, según un responsable de la OTAN.
También se prevé que expresen su pesar por las víctimas civiles, que insistan en el acceso de la ayuda humanitaria y que critiquen una vez más la "fuerza desproporcionada" con que actuó el ejército ruso.
Más allá de estas avenencias, la Alianza, creada en 1949 como contrapeso a la Unión Soviética, podría mostrar discrepancias a la hora de posicionarse frente a Rusia, deseosa de afirmar su preponderancia en su zona de influencia tradicional.
En abril, los dirigentes de la OTAN, que ya en 2003 no se ponían de acuerdo sobre Irak, se negaron en Bucarest a conceder el estatus de candidato oficial inmediato a la adhesión a Georgia y Ucrania, dos ex repúblicas soviéticas.
Aceptaron, no obstante, acogerlas en su seno en un futuro, lo que constituía un apoyo limitado que el presidente georgiano, Mijail Saakashvili, creyó suficiente para desencadenar su operación militar.
El caso es que los occidentales no se precipitaron a socorrer a Georgia, cuya operación podría incluso alejar su adhesión a la Alianza.
"La OTAN no va acelerar el proceso" por falta de acuerdo, asegura Nick Grono, del Grupo de Crisis Internacional.
Los países de la "nueva Europa", que vivieron bajo el yugo soviético, "piensan que Rusia interpretó como una debilidad la decisión de Bucarest y que hay que cambiar radicalmente dando el estatus de candidato oficial a Georgia y Ucrania", explica por su lado Tomas Valasek, del Centro para la Reforma Europea de Londres.
Otros miembros sacan la conclusión contraria. Francia y Alemania están convencidos de que la guerra demuestra que "no hay que dar nunca garantías de seguridad a países por los que uno no está dispuesto a combatir", recalca Tomas Valasek.
"Lo que de verdad importa es la visión de conjunto de las relaciones entre el Oeste y Rusia", estima Nick Grono, quien no cuenta con una orientación estratégica hasta la llegada de un nuevo gobierno en Estados Unidos.
Durante los últimos días las relaciones ruso-estadounidenses se han deteriorado, aunque las dos partes dicen querer evitar la ruptura.
"No somos un cordero para el lobo, somos un oso ruso", advirtió el embajador de Rusia ante la OTAN, Dimitri Rogozin.
La OTAN reitera su apoyo a Georgia
Los ministros de Relaciones Exteriores de ese organismo se reunirán el próximo martes en Bruselas. Allí reiterarán el apoyo a Georgia, y debatirá sobre las consecuencias de la agresión rusa en ese país y la manera de avanzar en las relaciones transatlánticas con Rusia. Consideran el accionar de este último país como "agresivo". En el encuentro estará presente la secretaria de Estado estadounidense, Condoleezza Rice.