Derecha en el poder en Francia reabre debate sobre las 35 horas

La limitación a 35 horas semanales (en lugar de las 39 anteriormente) fue una medida del gobierno del primer ministro socialista Lionel Jospin para luchar contra el desempleo mediante la repartición del tiempo de trabajo.

El presidente de Francia, Nicolás Sarkozy. Foto: web
El presidente de Francia, Nicolás Sarkozy. Foto: web

El partido derechista UMP, en el poder en Francia, pidió este lunes el desmantelamiento "definitivo" de las 35 horas de trabajo semanal,
pero el ministro de Trabajo, Xavier Bertrand, con el apoyo del presidente Nicolas Sarkozy, matizó su discurso para evitar una polémica.

"Con motivo del décimo aniversario de las 35 horas, deseo que el dispositivo sea definitivamente desmantelado" para dejar lugar a un sistema en el que "la negociación social fijará la duración por contrato del trabajo en cada empresa", declaró a la AFP el secretario general de la UMP, Patrick Devedjian.

La limitación a 35 horas semanales (en lugar de las 39 anteriormente) fue una medida del gobierno del primer ministro socialista Lionel Jospin para luchar contra el desempleo mediante la repartición del tiempo de trabajo.

A este dispositivo se le atribuye la creación de 350.000 empleos, según una estimación --cuestionada a veces-- del Instituto Nacional de Estadística, mediante fuertes sumas de ayudas públicas.

Poco después, el ministro de Trabajo, Xavier Bertrand, salió al paso de estas declaraciones para señalar que no se trataba de abandonar la "duración legal del trabajo de 35 horas", si no de "salir de la barrera de las 35 horas impuestas en todas partes y para todos".

Bertrand indicó que las 35 horas servían sobre todo como criterio para activar las horas extras, la base del lema "trabajar más para ganar más" de Nicolas Sarkozy.

El presidente francés, cuyas declaraciones sobre el "final" de las 35 horas ya crearon agitación en el país en enero pasado, dio su respaldo al ministro de Trabajo, asegurando que Bertrand, "como siempre", había dicho lo correcto.

El vicepresidente de la UMP, Jean-Pierre Raffarin, también quiso "eliminar ambigüedades" y "imprecisiones" sobre las declaraciones de Devedjian. "Está claro que queremos una duración legal semanal" del tiempo de trabajo.

Durante su campaña presidencial, Nicolas Sarkozy calificó la medida de "catástrofe generalizada para la economía francesa".  En cambio, como presidente, Sarkozy no ha adoptado ninguna iniciativa concreta contra las 35 horas, aparte de un sistema de exoneración fiscal para las horas suplementarias, con resultados controvertidos.

El 6 de mayo, el primer ministro, François Fillon, reactivó el debate al respecto, declarando que el objetivo de su gobierno era "sacar definitivamente" a Francia del "cepo de las 35 horas".

De su lado, el opositor Partido Socialista, cuyos representantes defienden encarnizadamente esta medida, declaró el lunes que "no cuestionará las 35 horas" y "la duración legal del trabajo" en caso de volver al poder, pero que "iniciaría un diálogo" con los interlocutores sociales.