Tras semanas de preparativos, hoy se ha reabierto la calle Ledras que, desde hace más de cuatro décadas, ha separado a las comunidades greco y turco chipriotas, en pleno corazón de Nicosia. Dos puestos de control sustituirán a la valla que ya ha sido desmantelada.
"Aspiramos a la eliminación de las barreras y a la apertura de todas la calles de este país a todos sus ciudadanos, sin obstrucciones, como una consecuencia de la reunificación", señalaba un diplomático greco-chipriota.
La comunidad turco-chipriota, minoritaria en la isla, también ha saludado el fin de este bloqueo. "Estamos asistiendo a la caída de uno de los obstáculos para la reunificación de la isla- señalaba un negociador turco chipriota- Ha sido un punto de cruce muy simbólico. Casi medio siglo de división ha sido simbolizado aquí"
Nicosia, una ciudad de 250.000 habitantes, puede empezar a recuperar la vitalidad que tuvo antes de la invasión del Ejército turco, que dejó en 1974, un territorio dividido.
Entre 2.000 y 3.000 personas de las dos comunidades se han concentrado en la calle Ledras, por el simple placer de poder pasar al otro lado.
Un gesto simbólico que es percibido como un primer paso en el largo camino a la reunificación de Chipre. Un objetivo que en junio volverá a sentar en la mesa de negociación a los líderes greco y turco chipriotas, bajo en auspicio de Naciones Unidas.
Chipre derriba la calle símbolo de su división
Los líderes greco y turcochipriota materializaron hoy su voluntad de buscar una solución a la división de la isla con la apertura de la calle Ledras, un símbolo histórico de la división de Chipre en dos comunidades.