Grecia paralizada: nuevos disturbios

Decenas de personas se enfrentan a la policía en las manifestaciones de la huelga general. Los comerciantes calculan que las pérdidas tras cuatro días de disturbios ascienden a los 200 millones de euros, sólo en Atenas.

La policía trata de contener a los manifestantes. Foto: EFE
La policía trata de contener a los manifestantes. Foto: EFE

El paro general no ha servido para dar tregua a la violencia en Grecia. Los enfrentamientos entre la policía y los manifestantes han vuelto a cobrar protagonismo en una jornada marcada por las miles de personas que se han manifestado en Atenas para secundar la huelga de 24 horas en todo el país por la situación económica.

Como en días anteriores, Grecia ha visto como se han desatado nuevos disturbios, esta vez en plena huelga general. Un grupo de unos 100 jóvenes ha comenzado a lanzar piedras y botellas de cristal contra las fuerzas del orden a las puertas del Parlamento griego, en la plaza Sintagma, donde se concentran miles de personas dentro de una de las tres manifestaciones simultáneas en el centro de Atenas. La noche anterior ya había estado precedida de fuertes encontronazos entre manifestantes y la policía.

En dique seco

La paralización general ha dejado en dique seco de arriba abajo al país y echa más combustible al polvorín social. Las tiendas están cerradas y los canales públicos de la televisión han suspendido su programación habitual y emiten espacios de dibujos animados aprovechando que los niños no tienen colegio. Los servicios mínimos han funcionado sin problemas en el sector del transporte, aunque se han cancelado todos los vuelos por la participación de los controladores aéreos y los barcos permanecen en los puertos.

Los sindicatos griegos rechazaron ayer el llamamiento del primer ministro, el conservador Kostas Karamanlis, para que cancelen las manifestaciones. Karamanlis había reclamado a las centrales que se evitaran nuevos actos de violencia tras varias jornadas de disturbios generalizados.

Algunos tertulianos de la televisión privada, en un alarde de optimismo, apuntaban esta mañana que el tráfico rodado de trolebuses, después de cuatro días sin verlos por las calles y pese a la huelga, permitía pensar que la violencia empezaría a descender en la jornada de hoy. Pero sólo ha sido una mera conjetura.

Más disturbios

No puede ser de otra forma. Como antesala a este paro nacional, se ha registrado una cuarta noche de enfrentamientos desde que el pasado sábado el joven Alexandros Grigoropulos, de 15 años, murió tras el disparo en el tórax de un policía, y las protestas no hacen más que agudizarse. Los nuevos brotes de violencia próxima al estado de guerra se han saldado con más de un centenar de detenciones y varios establecimientos quemados y saqueados en diferentes zonas de Atenas, Salónica, Patrás o la isla de Rodas. Según datos de la Unión de Comerciantes de Atenas, que representa a 6.000 tiendas de la capital griega, los daños por los actos de vandalismo superan los 200 millones de euros. De momento, se han contabilizado en Atenas 435 tiendas afectadas,

de las que 32 han quedado completamente destruidas. Entre los locales que han sufrido daños, hay 16 sucursales de bancos y supermercados y 40 grandes almacenes.

La imagen empieza a ser corriente en Grecia. A última hora de la noche, se ven más comercios destrozados, cristales rotos, olor a plástico quemado que dejan las batallas campales que se dan por las noches en las calles, sobre todo cuando irrumpen los encapuchados, los hooligans y vándalos que protagonizan los disturbios lanzando piedras, botellas y cócteles molotov contra los agentes policiales. El sepelio de Grigoropulos en el cementerio de Palios Faliros, localidad vecina a Atenas, no sirvió ayer para calmar los ánimos de los manifestantes.

Según se pudo ver en canales de televisión, en el puerto de Patras grupos de radicales fueron agredidos por ciudadanos enfurecidos por la destrucción de sus tiendas. En Salónica, se registraron disturbios ante el edificio del Ministerio de Macedonia y Tracia donde la policía usó gases lacrimógenos contra radicales. Más de 100 personas han sido acusadas de ocasionar los disturbios, con cargos de robo y saqueo, y en las próximas horas tendrán que comparecer ante la justicia. Sin embargo, decenas de estudiantes que se congregan cada día en la Universidad Politécnica consideran que su actuación es correcta tras el abuso de poder las fuerzas del orden y el Gobierno. Según sus palabras, quieren justicia y están hartos del deterioro social de Grecia.