El pueblo iraquí sufre algo tremendo: la ocupación a la que han sido sometidos es tan grande que ni siquiera las fiestas son celebradas en paz.
Al menos, así queda en claro las imágenes que se pueden ver en el video que está a continuación, donde una fiesta de casamiento queda sepultada en el horror después de que un niño intenta emular las acciones de su padre.
La verdad es que la imagen es fuerte.
Acá está: