El oficialismo perdió en Chile

Las principales alcaldías del vecino país quedaron en mano de la oposición –la derecha- en un mal síntoma para el gobierno de Michelle Bachelet, a 14 meses de las elecciones presidenciales.

La Presidenta chilena fue a votar. Foto: EFE
La Presidenta chilena fue a votar. Foto: EFE

El gobierno de la presidenta Michelle Bachelet sufrió hoy dolorosas derrotas en las principales alcaldías del país y cedió a la oposición de derecha el control político territorial de Chile a 14 meses de las próximas elecciones presidenciales.

La pérdida de las emblemáticas comunas de Santiago, Concepción, Viña del Mar, Temuco, Rancagua, Iquique y Valparaíso ponen a la mandataria frente a la probabilidad de disponer un amplio cambio de gabinete, que sería el quinto en tres años de gestión, según análisis citados por la agencia noticiosa alemana DPA.

"La gente expresa lo que siente y nosotros tenemos que respetarlo", dijo escuetamente el canciller Alejandro Foxley, al ingresar esta noche a una reunión de todos los ministros en el Palacio de La Moneda, sede del gobierno.

La derrota fue acompañada por un fortalecimiento de la oposición de derecha, que asoma como principal sector para llegar al poder en 2009, por primera vez desde la recuperación de la democracia en 1990 y liderada por el empresario Sebastián Piñera.

"Los resultados han sido espectaculares", evaluó el presidente de la Unión Demócrata Independiente (UDI, una de las fuerzas que integran la Alianza por Chile), Juan Coloma.

La caída más dolorosa para el gobierno fue en Santiago, donde Pablo Zalaquett, de la UDI, venció al ex ministro demócrata cristiano Jaime Ravinet.

Zalaquett obtenía 47 por ciento de los votos contra 36,5 por ciento de Ravinet, según un sondeo de boca de urna divulgado por la radio Bío Bío y reproducido por la agencia noticiosa italiana ANSA.

"Los resultados no son auspiciosos del todo", reconoció un dirigente nacional del Partido Demócrata Cristiano (PDC, la mayor de las fuerzas que integran la Concertación gobernante) mientras un camión preparado para los eventuales festejos era retirado de la sede partidaria.

La mejor noticia para el oficialismo fue el triunfo holgado que consiguió en La Florida, una de las comunas más pobladas del país, donde se impuso el actor socialista Jorge Gajardo.

Los conteos preliminares también anotaron una fuerte alza del Partido Comunista en algunas comunas de la capital, como Pedro Aguirre Cerda y Estación Central.

De todos modos, los chilenos que concurrieron masivamente hoy a las urnas para elegir alcaldes y concejales en 345 comunas aguardaban esta noche con ansiedad la difusión de los primeros resultados oficiales, que sólo estarían disponibles a partir de las 21.
Ello se debe a que la legislación electoral chilena estipula que cada mesa debe permanecer abierta durante nueve horas a partir del momento en que comienza a funcionar, por lo que el escrutinio no se inició en todas al mismo tiempo y la difusión de los datos oficiales debió esperar a que se cerraran las últimas.

La mayoría de los analistas y las encuestas coincidieron en pronosticar que la Concertación mantendría su predominio, aunque el hecho de que esta vez sus integrantes concurrieran por separado le restaría fuerzas.

A ese panorama contribuyó la aparición del Partido Regionalista de los Independientes (PRI), una nueva agrupación conformada por democristianos disidentes y el movimiento Chile Primero, encabezado por Fernando Flores, ex senador por el Partido
Por la Democracia (PPD, otro integrante de la Concertación).

El PRI aspiraba a obtener entre tres y cinco por ciento de los votos, que descontaría principalmente al PDC, el partido con más votos entre los que componen la coalición gobernante.

"Nuestras elecciones han sido siempre eficientes, limpias, transparentes, pero, además de eso, le da a cada uno de quienes concurren a votar el derecho de elegir quiénes quieren que los represente", declaró Bachelet tras emitir su sufragio.

En tanto, Piñera se manifestó "convencido" de que su sector obtendría "un gran triunfo" que significaría "un paso hacia un cambio profundo" en el país.

En otro orden, reportes policiales señalaron que fueron arrestadas alrededor de 100 personas, la mayoría de ellas por haberse negado a desempeñarse como autoridades de mesa y algunas otras por haberse presentado a votar en estado de ebriedad.

La situación más insólita afectó a Chaitén, el pueblo del sur del país destruido en mayo pasado por una oleada de erupciones volcánicas e inundaciones, cuyos habitantes, repartidos a cientos de kilómetros de distancia, votaron en mesas especiales para elegir al alcalde que deberá encabezar la reconstrucción.

Por otra parte, sorprendió la cantidad de personas (más de 470.000, equivalentes a seis por ciento del padrón) que se excusaron por estar a más de 200 kilómetros del lugar donde debían emitir el sufragio.