Renunció el ministro del Interior de Chile

Belisario Velasco decidió dejar su cargo y agudizó la crisis que atraviesa el gobierno de Michelle Bachelet. Esta medida anticiparía un cambio más amplio en el gabinete.

La presidenta chilena, la socialista Michelle Bachelet, aceptó la renuncia de su ministro del Interior, el democristiano Belisario Velasco, anticipando un tercer cambio de gabinete, exigido a voces por la coalición de gobierno.

La crisis sorprende a Bachelet con una popularidad que no levanta del 40 por ciento, la pérdida del control del Senado y un creciente nivel de conflicto con las organizaciones sindicales, que critican sus políticas por neoliberales.

"Había cumplido una etapa en el Ministerio del Interior", dijo Velasco a la prensa y agradeció la confianza de la mandataria, quien enfrentará este año las elecciones municipales, antesala de las presidenciales y parlamentarias de 2009.

Velasco, quien fue marginado de decisiones clave del gobierno los últimos días, será reemplazado en forma interina por el subsecretario de Interior, Felipe Harboe, anunció el vocero de gobierno, Francisco Vidal.

El vocero evitó aclarar cuándo será el ajuste ministerial de todo el gobierno. "¡Punto, punto, punto!", gritó a los periodistas.

La renuncia de Velasco, un hombre que estuvo en todos los gobiernos desde el retorno a la democracia en 1990, sorprendió a Bachelet y la obligó a apurar su inminente cambio ministerial, dijeron los medios nacionales.

Bachelet, de hecho, advirtió la semana pasada que iniciaría "un segundo tiempo" en su gobierno, que recibió en 2007 fuego cruzado desde sus filas y la oposición de derecha, la que podría volver al poder tras perder 14 elecciones consecutivas desde 1990.

Sin el apoyo de sus inicios, Bachelet, sufrió sucesivas derrotas en 2007, que la obligaron a abdicar su proyecto de renovación política y ceder amplio poder a su antecesor y mentor, Ricardo Lagos, quien planea su regreso a La Moneda, el palacio presidencial.

La crisis, que no menguó ni siquiera con el anuncio de millonarios planes sociales a mediados de 2007, estalló el 9 de febrero, cuando Bachelet lanzó un caótico sistema de transporte público en la capital, algunos de cuyos problemas persisten hoy.

Unos cinco millones de capitalinos quedaron de un día para otro sin cobertura vial o cuadruplicaron sus tiempos de traslado. Una centena de protestas arreciaron con la misma fuerza que las críticas.