"Los disturbios en Chile expresaron la deuda social"

Lo reconoció Pepe Auth, titular del Partido Por la Democracia (PPD, integrante de la Concertación). "A pesar de que las estadísticas marcan un descenso en las cifras de pobreza, en algunas poblaciones llega al 60%. Este fenómeno lo heredamos de la dictadura", afirmó el político trasandino.

Foto: AP
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Los disturbios ocurridos en Chile el 11 de este mes -en los que fue asesinado un carabinero- pusieron de relieve un problema creciente en el país: la proliferación de bandas dedicadas a la delincuencia y al narcotráfico, como resultante de la exclusión y la pobreza.

El hecho de que en los últimos cinco años hayan crecido en número y peligrosidad en poblaciones paupérrimas que son de fácil presa del delito organizado, puso también de relieve la discusión acerca de la efectividad o no que alcanzó el famoso "modelo chileno", el plan económico y social implantado a sangre y fuego en la dictadura pinochetista.

En este sentido, si bien con matices, prevalece la idea de que el plan socieconómico que alguna vez se promocionó como un modelo para América latina, motorizó mejoras en gran parte de la población, pero hundió en la miseria a otros.

Por el contrario, el presidente de la pinochetista Unión Democrática Independiente (UDI), Hernán Larraín, acusó a "grupos subversivos de izquierda" como responsables de la violencia del último 11 de septiembre.

Los diversos actores políticos o sociales chilenos difieren a la hora de responsabilizar más o menos a la Concertación gobernante por el crecimiento de las poblaciones marginales, y todos coinciden en que la fecha elegida para los disturbios fue sólo una excusa, por su trascendencia política y mediática.

Pepe Auth, titular del Partido Por la Democracia (PPD, integrante de la Concertación) y sociólogo, reconoció a Télam que la democracia mantiene una deuda con decenas de miles de ciudadanos que viven en la pobreza y son conquistados fácilmente por el narcotráfico.

"A pesar de que las estadísticas marcan un descenso en las cifras nacionales de pobreza, hay que tener en cuenta que en algunas poblaciones esos sectores llegan al 60 por ciento; este fenómeno lo hemos heredado de la dictadura, que arrancó a muchos pobres de ciudades ricas y los envió a la periferia", explicó Auth en diálogo telefónico desde Santiago.

El dirigente comunista Jorge Insunsa, a su turno, marcó enfáticamente la responsabilidad que tiene el gobierno de la presidenta Michelle Bachelet en la situación de desigualdad social.

"Los sueldos significan hoy en día el 35 por ciento del Producto Interno Bruto, es decir 10 puntos menos que hace 30 años", ilustró.

Reconoció que los disturbios de días pasados, en que murió el carabinero Cristian Vera, estuvieron motorizados por la delincuencia, aunque en este caso también derivó parte de la responsabilidad al poder político por no alcanzar planes de contención para los sectores marginales.

En tanto, el diputado socialista (Concertación) Juan Bustos puso el acento en la problemática de la delincuencia y prefirió eximir al Ejecutivo de responsabilidades, y destacó que la fecha que recuerda el golpe de Estado de 1973 "se llevó a cabo en la ciudad de acuerdo a lo previsto, y los distintos partidos pudieron hacer los homenajes que querían".

"La delincuencia y el narcotráfico aprovechan estas fechas para hacer estos ataques porque gran parte de la policía está dedicada a la custodia de los actos políticos, del palacio de La Moneda, y entonces aprovechan la oscuridad de la noche", aseveró en declaraciones telefónicas a Télam.

Para el comunista Insunsa, en cambio, la conmemoración de la fecha fue de por sí un hecho traumático para el país, debido a "la represión y el control que el gobierno hizo a las fuerzas políticas", lo que "predispuso mal a la población".

Explicó que los problemas comenzaron el domingo 9, que se había elegido como día para rendir homenaje al derrocado presidente Salvador Allende y en el que "hubo hasta hechos de tortura en comisarías, que fueron denunciadas ante la Justicia y están en investigación", según señaló a Télam.

Aclaró que los hechos de violencia de la noche del martes "fueron promovidos por delincuentes, sin filiación política alguna", en respuesta indirecta a algunas referencias hechas en ese sentido por representantes de la derecha.

En ese mismo sentido, Auth reconoció la actitud del Partido Comunista de "abrirse de todo eso" y "llevar adelante sus postulados desde la política y en democracia", y reveló que el fenómeno de los barrios pobres dominados por el delito organizado lleva unos cinco años.

Destacó que "el problema fundamental es que la sociedad chilena está brutalmente segmentada, con lo que la brecha de desigualdades es tan grande que para los pobres es casi imposible pensar en salir de esa situación por la vía legal".

Por su parte, el derechista Larraín descartó que las violentas protestas del martes 11 hayan sido ocasionadas sólo por lúmpenes y narcotraficantes, como explicó el gobierno.

Larraín declaró al diario santiaguino La Tercera que durante esa jornada fue distribuido en las poblaciones pobres panfletos que llamaban a salir a las calles a "destruir el capitalismo".