Venezuela e Irán: el eje de la unidad

Un cartel de Hugo Chávez y Mahmoud Ahmadinejad surge amenazadoramente sobre una ruta de Venezuela señalando la entrada a una fábrica destinada a producir tres cosas: tractores, influencia y angustia.

Abrazo de Hugo Chávez y Mahmoud Ahmadinejad.
Abrazo de Hugo Chávez y Mahmoud Ahmadinejad.

El negador del Holocausto, el socialista radical y su eje de la unidad -- la alianza económica de Chávez con Irán forma parte de su política más amplia de desaire a Estados Unidos
Los tractores, alineados en brillantes falanges rojas sobre los terrenos de Veniran, una sociedad de participación entre Venezuela e Irán, son para los campesinos y las cooperativas socialistas de toda América Latina.
La influencia, menos visible pero bastante real, es para Chávez y Ahmadinejad, dos presidentes que tienen la esperanza de que ésta y otras empresas proyecten su prestigio y su poder.
La angustia, si todo funciona de acuerdo a lo previsto, es para Washington. Veniran se encuentra, por cierto, en la apartada capital provincial de Ciudad Bolívar pero forma parte de un intento más amplio de Chávez de forjar un frente común contra los Estados Unidos.
El radical socialista está usando la vasta riqueza petrolera de Venezuela para firmar convenios comerciales y políticos con países que desafían a Estados Unidos, como Irán, Belarús, Rusia y China, así como gran parte de América Latina y el Caribe, para frenar lo que él llama “el imperio”.
“Chávez es un actor global porque en este momento tiene muchísimo dinero que está dispuesto a gastar para llevar adelante sus grandes ambiciones”, dijo Michael Shifter, analista del centro de estudios Inter-American Dialogue. “Trabaja infatigablemente para alterar las prioridades estadounidenses en América Latina”.
Sus seguidores dicen que trabaja infatigablemente para apoyar a los pobres y los marginados, por ejemplo, mediante un préstamo de U$S 250.000 para ayudar a los agricultores de las tierras bajas de Bolivia a construir una planta de industrialización de coca, parte de una iniciativa para transformar la hoja en tortas, bizcochos y otros productos legales en vez de cocaína.
“Durante años, hemos querido hacerlo pero nadie nos apoyaba”, dijo Leonardo Choque, líder de la federación de productores de coca de Chimore. “Pero vinieron los venezolanos a ofrecernos un préstamo a tasas de interés muy bajas. Y sin condiciones”. Venezuela también está financiando una universidad en una zona vecina.
A la inversa, Estados Unidos es acusado de imponer a los países andinos que destruyan los cultivos de coca sin promover medios de subsistencia alternativos que sean lucrativos -- un palo grande y una zanahoria pequeña.
De todas las alianzas de Chávez, la de Irán es la más sorprendente. Algunos de los 180 acuerdos económicos y políticos que se calcula que firmó con los mullahs en estos últimos años están dando sus frutos -- y generando cierta inquietud en la pequeña comunidad judía.
Este mes, llegaron a las rutas de Venezuela los “primeros automóviles anti-imperialistas” de una sociedad de participación y la primera partida fue asignada a oficiales del ejército.
Actualmente hay un vuelo semanal entre Caracas y Teherán, con escala en Damasco, operado por la línea aérea estatal venezolana Conviasa y el transportador nacional iraní, Iran Air. Nuevas mezquitas están surgiendo en Venezuela y las universidades enseñan Farsi.
Irán ayudará a construir plataformas en un proyecto estimado en US$ 4.000 millones de depósitos petroleros en el delta del Orinoco a cambio de inversiones venezolanas recíprocas.
Los 4.000 tractores producidos anualmente en Ciudad Bolívar son comparativamente insignificantes pero tienen un valor simbólico como agentes del cambio revolucionario. La mayoría son regalados o entregados en alquiler con descuento en Venezuela a cooperativas socialistas que confiscaron tierra, con la anuencia del gobierno, de grandes ranchos y plantaciones de azúcar.