Energía renovable: proyectos que provocarán daño ecológico

Investigadores científicos aseguran que los proyectos de energía renovable a gran escala causarán un daño ambiental generalizado en razón de que industrializarán vastas franjas de zonas rurales.

La advertencia se desprende de un análisis sobre la cantidad de tierra que requieren los recursos energéticos renovables, entre ellos las granjas eólicas, los cultivos de biocombustibles y las células solares fotovoltaicas, para producir cantidades importantes de energía.
Jesse Ausubel, profesor de ciencia ambiental y director del programa sobre Medio Ambiente Humano de la Universidad Rockefeller en Nueva York, evaluó que enormes sectores de zonas rurales deberían convertirse a cultivos intensivos o desarrollarse con edificios y rutas de acceso para que las plantas de energía renovable hagan un aporte significativo a las necesidades de energía global.
El Profesor Ausubel llegó a esta conclusión clasificando las energías renovables según la cantidad de energía que producen por metro cuadrado de tierra. La evaluación establece una comparación directa entre diferentes enfoques, sobre la base del impacto que tendrán en el paisaje circundante.
El análisis demostró que hacer diques en los ríos para aprovechar la energía hidroeléctrica es lo más perjudicial para el paisaje, con una producción de alrededor de 0,1 vatio de energía por metro cuadrado. El dique más grande del mundo, la planta energética Tres Gargantas sobre el río Yangtse en China, almacena casi 40 mil millones de metros cúbicos de agua, sumergiendo tierra que antes servía de hogar a más de un millón de personas.
A los cultivos de biocombustibles y la energía eólica les fue mejor en el estudio: ambos generan alrededor de 1,2 vatio por metro cuadrado. En los primeros puestos de las fuentes de energía renovable se ubicaron las células solares fotovoltaicas, que usan la luz del Sol para generar electricidad, con alrededor de seis o siete vatios por metro cuadrado.
El Prof. Ausubel investigó cuánta tierra necesitarían las energías renovables para llevar electricidad a grandes poblaciones y las comparó con la producción de las plantas nucleares.
En un ejemplo, demostró que embalsar la precipitación pluvial e inundar toda la provincia canadiense de Ontario generaría energía hidroeléctrica equivalente al 80% de la que producen las 25 plantas de energía nuclear del país.
Otro cálculo reveló que satisfacer las demandas energéticas de Estados Unidos en el año 2005 utilizando energía eólica requeriría que soplaran vientos constantes en granjas eólicas extendidas sobre más de 780.000 kilómetros cuadrados de tierra, la superficie de Texas y Louisiana juntos. Una comparación de la energía solar con la nuclear reveló que se necesita una hectárea de células fotovoltaicas para producir la misma cantidad de energía que un litro de combustible en el núcleo de un reactor nuclear.
El informe, rompe con lo que el Prof. Ausubel define como el “tabú de hablar sobre los fuertes aspectos negativos de los renovables”, concentrándose en ejemplos que ponen de relieve sus limitaciones. “Cuando la mayoría de la gente cree en los renovables y su impacto, está confundiendo un paisajismo agradable con lo que sería una transformación industrial generalizada del paisaje”, dijo.
“Un credo fundamental de ser verde es que usted causa una interferencia mínima con el paisaje. Deberíamos cultivar menos tierra, talar menos bosques y navegar menos océanos -- perturbando así menos el paisaje y reservando tierra para la naturaleza. Pero todas estas fuentes renovables de energía son sumamente invasoras y agresivas para la naturaleza. Los renovables serán renovables, pero no son verdes”, agregó.
El informe, que aparece en el último número de la International Journal of Nuclar Governance, Economy y Ecology, también critica los proyectos a favor de los cultivos generalizados de biocombustibles. Con la tecnología actual, el Profesor Ausubel estima que se necesitarían una o dos hectáreas de tierra para producir combustible para cada uno de los 700 millones de automóviles y otros automotores que hay en el mundo. “Desde un punto de vista ambientalista, la cuestión de los biocombustibles es una locura”, dijo.
El Prof. Ausubel explicó que pese a las preocupaciones políticas y técnicas, las plantas nucleares siguen siendo las que menos alteran el medio ambiente para las grandes concentraciones urbanas. “Lo bueno de la energía nuclear es que en los últimos 50 años todas las formas de almacenamiento de los desechos parecen haber funcionado”.

 

 

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