Las mujeres mayores de 65 años que toman tres o cuatro tazas de café al día frenan su deterioro cognitivo, conservan más la memoria y tienen mejores habilidades verbales y visuales que las que no ingieren tanta cafeína diaria, según descubre un trabajo que publica la revista Neurology.
Investigadores del Instituto Nacional francés de Salud y de Investigación Médica (INSERM) y de la universidad de Lisboa examinaron la relación entre el consumo de cafeína y las capacidades intelectuales cognitivas -como la memoria, el lenguaje y la lógica-, entre 4.197 mujeres y 2.820 hombres con edades a partir de 65 años.
Tras cuatro años de investigación, los científicos diseñaron un modelo estadístico que, teniendo en cuenta primeramente otros factores como la edad, la educación, la presión arterial, las enfermedades cardiovasculares o la depresión, permitió concluir que la cafeína tiene un efecto protector únicamente sobre las mujeres.
También vieron que los beneficios de la cafeína en las mujeres aumentan con la edad, ya que si a los 65 años el café o el té reducen en un 30% la pérdida de memoria, el porcentaje se eleva hasta el 70% en el caso de las señoras de 80 años. No obstante, los investigadores matizan que la cafeína no previene la demencia, sino simplemente la pérdida de memoria típica asociada a la edad.
Sin embargo, se desconocen por el momento los motivos de este fenómeno: "es posible que los hombres y las mujeres metabolicen de forma diferente la cafeína o incluso que haya una interacción hormonal", según la responsable del estudio, Karen Ritchie.
"¿Podemos, a raíz de estos descubrimientos, recomendar el uso terapéutico de la cafeína para disminuir el deterioro cognitivo?", se preguntan los investigadores. A favor, exponen, se encuentra el hecho de que "no se requiere un gran consumo de cafeína para ver sus efectos positivos". Pero por el lado contrario, "se debe tener en cuenta los efectos de la cafeína sobre la tensión y los riesgos que puede suponer para el corazón y los trastornos cerebrovasculares, por lo que no se aconseja a todas las personas".
Por otro lado, la investigación descarta que la cafeína tenga un efecto sobre la aparición de la enfermedad de Alzheimer, aunque podría desempeñar un papel en su progresión. Según Ritchie, harán falta otros dos años de estudio para determinar la relación entre este estimulante y el mal de Alzheimer.