La CIA destruyó videos con interrogatorios a miembros de Al Qaeda

La Agencia Central de Información de EE UU (CIA, en sus siglas en inglés) destruyó en el año 2005 al menos dos grabaciones en video con interrogatorios a sospechosos de ser miembros de Al Qaeda, según un artículo publicado hoy en el diario estadounidense The New York Times. Las grabaciones mostraban a agentes de la CIA practicando, en el 2002, "duras técnicas de interrogatorio" a sospechosos de terrorismo.

Tras saber que el diario neoyorquino iba a publicar hoy esta información, el director de la CIA, Michael Hayden, reconoció ayer, en una carta dirigida a sus empleados, la destrucción del material.

Hayden dijo que la decisión se tomó para salvaguardar las identidades de los participantes en estas sesiones. "Las cintas guardaban un serio riesgo de seguridad. Si hubieran trascendido a la opinión pública, habrían permitido la identificación de nuestros compañeros en la CIA que trabajaron con el programa (de Bush) y habría expuesto a ellos y a sus familias a represalias de Al Qaeda y sus simpatizantes".

En el artículo del New York Times, sin embargo, se deja ver que otra preocupación de los agentes era que esas cintas "documentaban métodos de interrogatorio controvertidos que podrían exponer a los mandos a un mayor riesgo real", dice citando fuentes de mandos de la CIA.

El diario neoyorquino recuerda que dichas cintas no se aportaron a la conisión del 11 de septiembre, "que había hecho peticiones formales a la CIA", dice el artículo, "de transcripciones y cualquier otra prueba documental extraída de los interrogatorios".

En su carta, el jefe de la CIA asegura, además, que la intención de destruir dichas cintas fue comunicada de antemano a los representantes del Comité de Inteligencia del Congreso estadounidense, que dieron su visto bueno. También visionó las grabaciones el comité de supervisión interno de la agencia, organismo que, según Hayden, verificó que las técnicas empleadas en los interrogatorios eran legales.

El responsable de la CIA ha dicho que los interrogatorios se grabaron precisamente para garantizar que no se violaban los derechos humanos después de que el presidente George W. Bush autorizara métodos más violentos para extraer información a los sospechosos de terrorismo, entre los que se incluye la simulación de ahogamiento o waterboarding. "La agencia se había propuesto proceder (en los interrogatorios) de acuerdo con la política legal establecida, por lo que, por iniciativa propia, comenzó a grabar los interrogatorios", precisa Hayden en su misiva.

La CIA sólo grabó los interrogatorios de los dos presuntos miembros de Al Qaeda detenidos en EE UU durante 2002. Uno de ellos era Abu Zubaydah, que, sometido a un duro interrogatorio, puso a la CIA en la pista correcta para dar con Ramzi Binalshibh, supuesto cómplice de los atentados del 11-S. Binalshibh fue detenido e interrogado, lo que, junto con la información proporcionada por Zubaydah, llevó a la captura en el 2003 de Jalid Seij Mohammed, el cerebro confeso de los atentados en Nueva York y Washington.

El director de la CIA argumentó además que una de las razones por las que se grabaron los interrogatorios fue para tener documentación. "La agencia pronto determinó que sus informes eran completos y exactos y que no había ninguna necesidad de guardar las cintas", dijo Hayden.