El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, insistió en la noche del lunes con que no abandonó su pretensión de una Constitución socialista para su país, y aclaró que la derrota en el referendo del domingo 2 no fue "un golpe de knock out".
"Una cosa es que te den un golpe y te dejen KO, y otra muy distinta es que te peguen un gancho y te tiren contra las cuerdas", graficó Chávez, en una figura de la jerga del box para no dar por muerto su proyecto de reforma.
Hace dos domingos, su propuesta de reforma constitucional fue derrotada en una consulta por un estrecho margen de un punto, un resultado que representa "una victoria pírrica" para la oposición, según evaluó.
Durante su disertación en el porteño Centro Cultural de la Cooperación, el mandatario volvió una vez más sobre su frase de 1992, cuando fracasó el intento de golpe de Estado que encabezó: "por ahora no pudimos".
No obstante, enseguida avisó que "seguiremos batallando rumbo al socialismo" y atribuyó las publicaciones sobre su negativa inicial a reconocer la derrota en la compulsa a "los laboratorios de guerra psicológica".
Tras comparar su primera caída en las urnas en los 9 años de su gestión con "un gancho que te tira contra las cuerdas", celebró su paso por la puerta del mítico Luna Park y contó que de chico escuchaba por radio los combates del ex campeón argentino Nicolino Locche. "¿Vive Locche?", preguntó.
Remarcó que admitía la "responsabilidad" por el resultado del referendo y aunque instó a "no subestimar lo que pasó", renovó su visión de que para la oposición fue "una victoria pírrica".
"Ya lo dijo el rey Pirro cuando vio cuántos hombres había perdido para conseguir su objetivo: `otra victoria como ésta y estamos perdidos`", citó.
Por otra parte, Chávez, llamó a conformar "una Internacional de la Resistencia", desde la que pueda "recuperarse el rumbo, iluminar con antorchas y retomar el camino hacia la utopía".
Distendido, sereno, en una disertación de 105 minutos, Chávez aprovechó su contacto con intelectuales argentinos para exhortarlos a "pasar de la palabra a la acción", de modo de combatir a "un imperio que cada día pone más fuerza en apagar las llamas que nacieron en la región".
"Y lo va a hacer cada vez con más desesperación. Así que no podemos enfrentarlo solos. Habrá que hacer una Internacional de la Resistencia. Y entonces, aunque vengan 100 imperios, no podrán apagar estas llamas", sentenció el mandatario.
El presidente venezolano participó de una jornada del Encuentro de la Cultura por la Integración de los Pueblos de Nuestra América, que se llevó a cabo en el porteño centro Cultural de la Cooperación, donde hasta se permitió recitar un poema dedicado a Bolívar.
Chávez repasó anécdotas, bromeó con la extensión de sus propios discursos ("es un peligro darme la palabra a las 22.30; igual, el desayuno está encargado", dijo) e ironizó sobre las advertencias sobre "el expansionismo venezolano" y "la chequera" de su administración.
Iniciado con 2 horas y media de atraso, el encuentro le sirvió al mandatario para que científicos, autores, intelectuales, artistas y escritores escucharan su llamado a "echar el resto, para hacer real la posibilidad de que nuestros hijos vivan un mundo distinto y mejor".
En su largo discurso, Chávez repitió su costumbre de citas, y pasaron por su alocución los nombres de Arturo Jauretche, Mao Tse Tung, Joseph Stiglitz, Rosa Luxemburgo, Carlos Marx, Víctor Hugo, Noam Chomsky y José Martí.
Chávez consideró que "la más grande crisis es de ideas" y, tras repasar la historia de resistencias indígenas a la llegada de los españoles, lamentó que "a algunos europeos no les gusta que se hable de esto aunque hayan pasado 500 años".
"Y entonces gritan `y por qué no te callas´. Pero no nos vamos a callar, porque no son nuestras voces, sino las de millones las que hablan", remarcó, y generó el aplauso de las 350 personas que llenaban la sala, entre ellas la senadora colombiana Piedad Córdoba y Yolanda Pulecio, madre de Ingrid Betancourt.
En la mesa lo acompañaban el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel; el banquero Carlos Heller; el autor Eduardo "Tato" Pavlovsky; la actriz Leonor Manso y el politólogo Atilio Borón.
Chávez advirtió sobre "la hecatombe de finales del siglo XX, cuando se perdieron las brújulas y se oscureció el horizonte" y defendió al socialismo como "el único camino que permitirá salvar a la humanidad, mientras el capitalismo es la destrucción".
Volvió a quejarse de "la guerra mediática" contra algunos países de la región, y denunció que Estados Unidos pretende dejar a Venezuela "sin un fusilito, cuando se necesitan armas porque el país está amenazado".
Además, citó unas 12 veces a su par cubano, Fidel Castro -"un maestro, un padre"-, evaluó que el boliviano Evo Morales "está loco, porque anda en un helicóptero que es un mosquito que el viento se lleva para todos lados" y se definió como "un campesino zambo".
Para el final, mencionó al Diablo, pero "al eterno, no a este de ahora, que es pasajero", en alusión al presidente de EEUU, George Bush, cuestionó "las políticas del FMI que sólo dejaron miseria" y subrayó que, "como en las bochas, hay que lanzar el resto porque quizás no haya tiempo para otro juego".
Chávez reiteró que no abandonará su proyecto de Constitución socialista
El presidente de Venezuela, quien viajó a Buenos Aires para la asunción de Cristina, aseguró que la derrota que sufrió su iniciativa no fue “un golpe de knock out”. Y llamó a conformar “una Internacional de la Resistencia” para retomar el camino a la utopía".