En el primer puesto de la clasificación, realizada con las respuestas proporcionadas por las 4.000 personas interrogadas, se encuentra la prohibición de morir en el Parlamento (27%).
Porque existe en Reino Unido una ley de 1887 prohíbe específicamente que alguien se muera en el Parlamento. De modo que si uno tiene la desgracia de sufrir un infarto en la Cámara de los Comunes o en la de los Lores, más le vale que lo saquen pronto del recinto, no sea cosa que además de morirse lo lleven preso.
Pegar un sello con la efigie del Rey con la cabeza hacia abajo, considerado como un "acto de traición", le sigue de lejos con un 7% de las respuestas. Después se encuentra esta extraña disposición que permite trabajar a una mujer con el pecho al descubierto si es una empleada de una tienda de peces tropicales en Liverpool.
En el reino del absurdo, está también bien clasificada la obligación que tienen todos los escoceses de abrir su puerta a una persona que tenga una necesidad urgente. También destacar el permiso de matar a un escocés en los muros de la antigua ciudad de York. Pero solamente si lleva arco y flechas.
Por otra parte, la ley británica dice que puede orinar en cualquier lado y aclara: incluso en el casco de un policía.
Pero no sólo, los británicos monopolizan el absurdo en materia legal.
En Ohio, Estados Unidos, está prohibido emborrachar a un pez.
También en Estados Unidos, en el estado de Vermont, las mujeres tienen que pedir permiso a sus maridos para usar dentadura postiza.
En Indonesia la pena por la masturbación es la decapitación.
En Milán hay que sonreírse siempre, salvo en funerales o visitas a un hospital.
Y en Alabama, EE.UU., es ilegal vendar los ojos de alguien cuando está conduciendo un vehículo.
Ranking de las leyes británicas más absurdas
La televisión UKTV Gold publicó el ranking de las leyes británicas más absurdas: está prohibido ocupar un escaño en el Parlamento provisto de una armadura. Pero aún está más prohibido morirse allí, bajo pena de ser arrestado. En cambio, una mujer embarazada puede orinar en el casco de un policía.