La alta abstención, vencedora en las elecciones de Guatemala

Sin incidentes y con una participación que no llegaría al 40 por ciento del electorado, Guatemala acudió ayer a las urnas para elegir a su presidente durante los próximos cuatro años. Los recuentos le dan un amplio margen al candidato socialdemócrata, Álvaro Colom.

Elecciones en Guatemala. Foto: EFE
Elecciones en Guatemala. Foto: EFE

Casi seis de los trece millones de guatemaltecos podían hacerlo, pero en las segundas vueltas presidenciales la abstención ha ido ganando terreno, desde el 30,7 por ciento en 1985 hasta el 57 por ciento en 2003.

El candidato socialdemócrata, Álvaro Colom, ganaba en la segunda vuelta con el 52,3 por ciento de los votos, cuando se había computado más del 80 por ciento de las mesas. Su contrincante de derecha, el ex general Otto Pérez, obtenía el 47,7%.

Pérez Molina ha centrado su discurso en la seguridad y el libre mercado, pero no ha hecho hincapié en la principal propuesta de Colom: la satisfacción de las demandas sociales. Ricardo Castillo Sinibaldi, candidato a la vicepresidencia con el general retirado, afianzaría las relaciones con el empresariado y le daría continuidad a las actuales políticas económicas.

Colom debería negociar con el capital para poder generar empleos, aumentar los salarios y desarrollar la educación, aunque su experiencia empresarial puede asegurar la estabilidad financiera de la última década.

Pese a ser severamente criticado por la descomposición institucional, la escalada de la violencia y el desorden administrativo, la política del mandatario saliente, Óscar Berger, marcará las grandes líneas a seguir por su sucesor. Aunque se ha señalado que ambos candidatos representan opciones conservadoras y socialdemócratas, sus programas difieren más en la forma que en el fondo. La necesidad de forjar pactos en el Congreso, donde ninguno cuenta con mayorías suficientes, terminará de limitar sus márgenes de maniobra.

En una entrevista al diario «Prensa Libre», el aún mandatario asegura que entregará a su sustituto un país mejor que cuando lo recibió hace cuatro años. Berger reconoce que el manejo de la seguridad ciudadana —eje de toda la campaña- es lo que más «ha dolido y lo más difícil de recomponer, una espinita que me llevaré clavada». Durante su mandato se han registrado en Guatemala más de 20.000 asesinatos, un balance «dramático y desconsolador». Entre sus logros, Berger enumera el Tratado de Libre Comercio con EE.UU., el inició de las negociaciones para un acuerdo de asociación con la UE y la estabilidad macroeconómica.