''Lo que nos inquieta es lo que viene después de la apertura de las urnas. ¿Qué va a pasar si hay un resultado muy cerrado y un elevado número de impugnaciones?... Tenemos que estar preparados para mantener el orden público por si alguien decide romperlo'', dijo el vicepresidente guatemalteco Eduardo Stein.
Las encuestas publicadas por tres medios de comunicación esta semana colocan a los dos candidatos empatados o con una ventaja de cuatro a seis puntos para el general retirado Otto Pérez, del Partido Patriota, sobre Alvaro Colom de la Unidad de la Esperanza.
Pérez acudió a un mitin en un poblado indígena en el noroeste del país. Minutos antes del comienzo de la prohibición legal a la publicidad política el viernes a mediodía, 36 horas antes de los comicios, compró tiempo en tres de las principales emisoras del país y más de 80 de sus repetidoras para que transmitieran una entrevista en que llamó a votar y criticó a su adversario.
Colom usó sus últimas horas para hacer un mitin en Salamá, una comunidad maya a unos 100 kilómetros al norte de la capital y otra concentración en Puerto Barrios, a unos 250 kilómetros al noreste de la capital.
''Le moleste a quien le moleste, le pese a quien le pese, viene el cambio. Vamos a transformar Guatemala de una forma pacífica'', dijo Colom en Salamá. Este empresario socialdemócrata tiene como principal oferta el combate a la pobreza extrema que afecta al país.
Pérez, un militar retirado que ofrece ''mano dura'' contra la delincuencia, usó su tiempo en el mitin en el poblado indígena de Nahualá, a unos 150 kilómetros al noroeste, para pedir a sus seguidores que ``llamen a los vecinos, a la familia y vamos a votar por la mano dura el domingo''.
Colom restó importancia a las encuestas que le sitúan empatado o debajo de Pérez. ''Ese (Pérez) va a ganar las encuestas pero va a perder las elecciones'', señaló en Puerto Barrios.
Así se cerró una campaña electoral marcada por la violencia, los insultos y las campañas negras.
Entre enero y la primera ronda del 9 de septiembre, hubo al menos 50 asesinatos de candidatos, activistas o familiares de estos en una de las campañas más violentas de la historia de Guatemala.
En la recta final de la campaña, los seguidores de Colom y Pérez se dedicaron a insultar al candidato contrario. A Colom le llaman ''mano aguada'' y le acusaban de ser un manejado por su esposa. En tanto que a Pérez le acusan de ser autor de masacres durante su paso por el ejército y de haber robado unos $2.5 millones del gobierno.
Ambos partidos llegan con los ánimos caldeados y, para aumentar la preocupación, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) vio su credibilidad debilitada a raíz del escándalo provocado por no haber pedido la solvencia de cuentas para inscribir a los candidatos que ejercieron cargos públicos.
Temen violencia en comicios en Guatemala
Los candidatos en contienda por la presidencia de Guatemala cerraron la campaña para las elecciones de mañana, en los que un previsible resultado ajustado hace temer al gobierno que se provoquen brotes de violencia.