Polémica sobre los límites para combatir al terrorismo

En un fallo inédito, para el tribunal, el asesinato del inmigrante brasileño Jean Charles de Menezes constituyó un "sistemático fracaso" que puso en riesgo la seguridad pública de Inglaterra. El jurado determinó que la policía cometió “19 errores catastróficos” que terminaron con esta muerte el 22 de julio de 2005.

Jean Charles de Menezes tenía el sueño de triunfar en Gran Bretaña. Ahora, la Justicia condenó a Scotland Yard por haberlo asesinado en el subte de Londres y abrió un debate sobre los límites del Estado para combatir al terrorismo.

Para el jurado de la corte de Old Bailey, la policía británica cometió "19 errores catastróficos" que culminaron con la muerte de este inmigrante brasileño, ocurrida el 22 de julio de 2005.

La tragedia ocurrió un día después de una serie de fallidos atentados en cuatro subterráneos de Londres, y dos semanas más tarde de un ataque terrorista que mató a 52 personas, con la opinión pública sensibilizada por las amenazas de Al Qaeda.

La saña con la que fue cometido el crimen de Menezes -recibió siete balazos en la cabeza- abrió un debate sobre los límites de la represión estatal no sólo en el Reino Unido sino en el mundo entero.

Para el tribunal, el asesinato de este electricista constituyó un "sistemático fracaso" que puso en riesgo la seguridad pública del Reino Unido.

Para lord Hoffmann, uno de los más respetados expertos en leyes del Reino Unido, "tal es la revulsión en contra de la detención sin cargos ni proceso, tan importante es el apego al hábeas corpus, que el derecho a la libertad usualmente triunfa incluso sobre los intereses de la seguridad nacional", publicó el semanario ‘The Economist’.

Sin embargo, no todos estuvieron de acuerdo con la condena a Scotland Yard, basada en una ley que suele usarse para evaluar la seguridad en el lugar de trabajo.

"Ahora que la ley se basa en este caso judicial, un oficial tiene que tener en su memoria" las implicaciones de las decisiones que tome en una situación similar: "Pienso que es desastroso", dijo el alcalde de Londres, el izquierdista Ken Livingstone.

La familia de Menezes, en cambio, insistió sobre la responsabilidad de los policías que cometieron el crimen, y, a pesar de la condena, dijo que "no descansará" hasta que los efectivos que lo mataron reciban su castigo.

Con el fallo del tribunal, cayeron todas las hipótesis que podían justificar el accionar policial en un momento en que Londres estaba jaqueada por ataques terroristas.

Una de ellas era que Menezes probablemente no había obedecido la orden de los policías que lo venían siguiendo.

Otro argumento sugería que tenía un sello falso en su pasaporte o que tal vez llevaba droga escondida, una hipótesis sustentada en que la policía dijo que encontró restos de cocaína en su orina. Incluso se dijo que usaba un abrigo en un día de calor.

"Trataron de sugerir que Jean Charles fue culpable de su propia muerte. Es vergonzoso", dijo Asad Rehman, vocero de la campaña "Justicia para Jean Charles".

Aunque la madre de Menezes haya dicho que nadie puede devolverle a su hijo, lo cual es terriblemente cierto, el fallo de la justicia británica dio una luz de esperanza para corregir los abusos del Estado en materia de libertad civil.

Por primera vez, la justicia defendió a los policías que actuaron en el operativo, al señalar que actuaban en circunstancias extraordinarias por los fallidos atentados del 21 de julio de 2005. La familia de Menezes quiere justicia.

Por ese motivo rechazó recientemente una indemnización de casi un millón de dólares que le ofreció el gobierno británico.