Luego del invento que cerca de 1950 desarrolló la empresa estadounidense Bell Aerospace para el ejército del país del Norte, la pulsión natural humana por volar fuera de una máquina ha cobrado una nueva esperanza.
El antiguo Rocketman, sin embargo sigue siendo superior al nuevo Hombre Avión francés, Ives Rossy, bautizado bajo el nombre de Jet Man, debido a que el primero posee la ventaja de despegar en forma independiente, aunque con una salvedad: es muy difícil de realizar sin salir lastimados. O lo que es lo mismo, hay que ser un piloto profesional para operar en forma segura los joystick.
El primer invento además se diferencia del segundo porque no posee alas y opera con dos cohetes. El segundo, tiene la particularidad de que puede planear –porque utiliza alas- y debe forzosamente contar con el apoyo de un aeroplano para lograr altura y recién en ese instante encender sus dos mini turbinas.
Si bien la experiencia por el momento sólo está reservada a quienes poseen profundos conocimientos de aeronavegación, en el futuro ésta puede ser una buena opción para completar esa sensación aún negada a la especie humana: volar con independencia.
El Hombre Avión (Jet Man)
Rocketman, un invento de 1950.