Chile: todavía se preparan para el "gran terremoto"

En Antofagasta, 1.200 kilómetros al norte de Santiago, hay un plan de alerta para el "Big One", que superaría los 9 grados. Es decir que sería más fuerte que el de anteayer, que fue de 7,7 grados. En esa zona se gastaron más de 500.000 dólares en unas modernas alarmas antimaremoto.

Puesta de sol en Tarapacá, cerca de Iquique, Chile.
Puesta de sol en Tarapacá, cerca de Iquique, Chile.

En Antofagasta, 1.200 km al norte de Santiago, existe un detallado plan de alerta y socorro para hacer frente al gran terremoto de más de 9 grados que se espera ocurra en cualquier momento y al posterior maremoto que inundaría el extenso borde costero de la ciudad.

El Big One -como le llaman aquí- liberaría la energía acumulada desde el último maremoto registrado en la zona en 1877.

El fuerte sismo no sería el que ocurrió el miércoles (de una magnitud de 7,7 grados), que afectó principalmente a la vecina Tocopilla, donde dejó dos muertos, decenas de heridos y 15.000 damnificados.

En Antofagasta, pujante ciudad de casi 300 mil habitantes que se sustenta principalmente de la minería del cobre, el terremoto causó escenas de pánico y destrozos menores en la fachada de algunos edificios.

El sismo no alcanzó a activar el moderno sistema de alarma -único en América latina- que las autoridades locales comenzaron a implementar en 2002.

En total, son siete sirenas anti-maremoto de procedencia alemana instaladas en lugares estratégicos de la ciudad, con una inversión de más de 260 millones de pesos (USD 520.000), explicó a la AFP Hernán Vargas, jefe de la Dirección de Protección Civil y Emergencia de Antofagasta.
 
Cada uno de los aparatos tiene un radio de alcance de 14 km. Funcionan con autonomía, y su estructura soportaría un terremoto de más de 9 grados.

Según el plan, para casos de emergencia se utilizará un primer llamado de alerta y, posteriormente, un toque de alarma para la evacuación inmediata de la población que reside en la zona aledaña a la costa hasta los sectores de seguridad preestablecidos.

"En Antofagasta existe una gran cultura sísmica, por lo que la mayoría de la población sabe perfectamente qué hacer cuando ocurra una tragedia", dijo Vargas.

La ciudad ha sido dividida en 15 zonas. En cada una de ellas se estableció un comité de emergencia y se capacitaron instructores para guiar al resto de la población. Existen delimitados sectores seguros, vías de evacuación y eventuales lugares que servirán de albergue.

Esa preparación hace que aquí los habitantes se sientan respaldados para una tragedia de este tipo. Vargas dijo que hay planes similares en Taltal y Tocopilla.

"Creo que estamos bastante preparados para enfrentar un terremoto. Por lo menos yo sé qué hacer", comentó María Soledad Rojas a la AFP, mientras disfrutaba del sol junto a sus hijos en una de las playas de la ciudad.

"Sabemos por dónde tenemos que arrancar. Siempre para arriba, pero igual uno nunca está del todo preparado para enfrentar una cosa así", comentó por su parte María Isabel, que también disfrutaba de los primeros días de sol del verano.

El plan de evacuación, según cuenta Vargas, ya fue probado con éxito el 22 de agosto, cuando se realizó un masivo simulacro que movilizó a más de 50.000 personas que trabajan, viven o estudian en el borde costero de la ciudad, de 27 km de extensión.
  
La situación ficticia consideró la ocurrencia de un terremoto de 8,5 grados. La población ordenadamente se trasladó a zonas de seguridad en un tiempo de entre 20 a 25 minutos.