Los trabajadores franceses de las empresas estatales de gas y electricidad se están uniendo a una huelga nacional que empezó el martes en los ferrocarriles.
El movimiento de protesta es visto como un serio reto al programa económico del presidente Nicolas Sarkozy.
Los trabajadores ferroviarios franceses protestan contra el proyecto gubernamental de eliminar el régimen de jubilación anticipada en el sector público.
Trece de las 85 universidades nacionales están total o parcialmente bloqueadas. Desde anoche, sólo debieran circular 90 de los 700 trenes de alta velocidad. Se anuncia el tráfico de uno de cada diez trenes de cercanías en la región parisina.
Sin embargo, según los sondeos, entre el 55 y el 60 por ciento de los franceses consideran «injustificada» la protesta contra la reforma de los sistemas de jubilación privilegiados, que es el «corazón» de un rosario de protestas de muy distinta índole.
Desde Estrasburgo, donde se dirigía al Parlamento Europeo, Nicolas Sarkozy insistió en su determinación: «Nada me detendrá». Horas más tarde, en el Elíseo, el presidente se reunió con su jefe de Gobierno y su ministro del Trabajo, acompañado de los dirigentes de las empresas de transportes públicos, para matizar las posiciones gubernamentales: firmes en el fondo, flexibles en la posible aplicación de los objetivos esenciales.
Una mega huelga de trenes paraliza Francia
Es la segunda en un mes y se originó en una protesta de trabajadores por una reforma jubilatoria. En París se formaron largas colas debido a la interrupción del servicio del metro.