Argentina no sólo sigue llamando la atención del resto del mundo por el tango, el asado, el fútbol, sus hermosas mujeres o el vino, entre otras cualidades que la destacan. También su clase política es motivo de análisis en el exterior, como en éste caso en que un periodista argentino que escribe para los lectores del diario El Mundo, está muy entretenido observando lo que sucede en el país que mide por un lado el Indec y por el otro cotiza el tomate más que la carne.
Darío Gallo, sigue al dedillo, en su sección Elecciones Argentina 2007 “Chimichurri Electoral”, el asunto previo a las elecciones de octubre publicando hoy un artículo imperdible donde explica su visión bajo el título “Los políticos argentinos no se jubilan”.
En la presente entrega compartimos el artículo mencionado pero recomendamos repasar las notas de Gallo de los días anteriores.
Los políticos argentinos no se jubilan
Por Darío Gallo
4 de octubre.- Hay dos cosas difíciles de encontrar en la Argentina de hoy: tomates a buen precio y un político jubilado. Así como es una locura que cuatro o cinco tomates cuesten más caros que un kilo de la mejor carne nacional, también lo es que los políticos sean los únicos trabajadores que no disfruten de su ganado retiro de la actividad. La mayoría insiste y persiste hasta que la muerte los saca de todo, incluso de la política.
En este año electoral hay ejemplos de sobra. Pero bastan dos para mostrar que los dinosaurios están más vivos que nunca. El ex presidente Carlos Menem intentó recuperar la gloria perdida en las elecciones de su provincia natal, La Rioja, pero en agosto perdió ante candidatos que crecieron a su lado.
En la campaña para volver a ser gobernador, Menem intentó todo. Hasta reconoció como propio a un hijo que siempre negó, Carlos Nair Meza, fruto de su relación con una ex diputada nacional. Por supuesto, de nada sirvió que su «flamante» hijo y Zulemita Menem salieran en caravana con el ex presidente que ha batido todo los récords. ¿Qué necesidad tenía un hombre que logró casi todo lo que se propuso en sus diez años de presidencia? Divorciado de Cecilia Bolocco y rodeado de unos pocos asistentes que le quedan, Carlos Menem no se retira. Y no compite en las presidenciales por haber sufrido ese cachetazo dos meses atrás, de lo contrario ya estaría recorriendo el país de pueblo a pueblo a los... ¡78 años!
El otro caso paradigmático es Raúl Alfonsín. El presidente que lideró el retorno a la democracia en 1983 siempre dice que «un político no se retira jamás». Y él lo cumple a rajatabla. Aunque tiene un hijo, Ricardo, que trata de heredarlo y hasta es la imagen misma de Alfonsín, el viejo regresa una y otra vez a luchar en el terreno que más le gusta.
Por estos días salió a criticar a Cristina. Dijo que la mujer de Kirchner «crispa a la sociedad» y que es «muy iracunda». Pero no sólo eso. El hombre que levantó multitudes en los años '80, sigue viajando por el país para participar de actos y promocionar sus candidatos. Un día puede amanecer en el norte, en Salta, y al otro en los pueblos patagónicos de Río Negro. ¿Edad de Alfonsín? Dos más que Menem ¡80!
Desde Bill Clinton a José María Aznar, los ex presidentes trabajan de eso. Dan conferencias, escriben sus memorias y tratan de escapar a las pequeñeces de la política menor. Los argentinos no, de cualquier signo que sean, intentan vivir en campaña permanente aunque ya no les dé el cuerpo.
Si bien jamás llegó a la presidencia -como Menem o Alfonsín- el premio al jubilado en acción se lo lleva Manolo Quindimil, intendente de Lanús, en el Gran Buenos Aires. El hombre tiene 85 años y quiere que lo vuelvan a elegir hasta el 2011. Eso sí que es tener optimismo...
"Los políticos argentinos no se jubilan"
El periodista Darío Gallo escribió un informe para el diario El Mundo de España y analiza la situación de la política nacional en los momentos previos a las elecciones del próximo 28.