Se apagan los incendios en el sur de California, donde suman siete muertos y pérdidas millonarias en barrios acomodados, mientras emergen testimonios de indocumentados víctimas de las llamas que intentaron desafiar las brasas en una frontera con México descontrolada.
Tras seis días de fuegos separados en el sur del Estado, murieron siete personas, cuatro de ellas presumiblemente inmigrantes indocumentados que atravesaban desde México al este de San Diego, que como muchos otros creyeron que las llamas no serían más peligrosas que caminar por el desierto o nadar para llegar a Estados Unidos.
Once hospitalizados por quemaduras y asfixia así como unos 250 detenidos es el saldo de víctimas "presumiblemente" indocumentadas que dejaron esta semana los incendios al este de San Diego en la frontera entre México y Estados Unidos, informaron a la AFP fuentes de la Patrulla Fronteriza y el Consulado de México.
Tanto los cuerpos carbonizados como los 11 hospitalizados "fueron hallados en la misma zona al norte de Tecate, un corredor montañoso por donde frecuentemente atraviesan los inmigrantes" indocumentados, apuntó Alberto Lozano, portavoz del consulado mexicano en San Diego (California), 200 km al sur de Los Angeles.
En esa región se desató el incendio "Harris", uno de los más devastadores de los 18 focos que desde el domingo azotaron el sur de California, castigando especialmente el condado de San Diego donde se cuentan siete muertos en total, 1.800 casas calcinadas y unos 2.000 km2 de tierras devoradas por las llamas.
"Ahí se cerró el lunes la garita de la ruta California 94, un puesto de control después de la frontera con México, por donde estaba uno de los incendios más fuertes y por donde mucha gente intentó ingresar a San Diego", explicó a la AFP Gabriel Guerrero, portavoz de la Patrulla Fronteriza estadounidense.
"Desde entonces se arrestaron unas 250 personas indocumentadas en total", apuntó el funcionario.
"Al menos 200 fueron ciudadanos que se rindieron, se entregaban saliendo de lugares en peligro por las llamas o asfixiados, pero que estaban a salvo y que fueron detenidos o deportados".
De acuerdo a varios reportes que aparecieron el viernes, principalmente en medios en español, fueron las llamas las que pusieron un coto a los inmigrantes en el extremo este de San Diego que limita con México.
"Por ello seguimos haciendo un llamado a todos los inmigrantes de que se abstengan de pasar estos días ya que el peligro de los incendios es real y aún el incendio Harris -que azota esta región-, no ha sido dominado del todo, el humo es tan peligroso como el fuego", advirtió el portavoz consular.
"No hay mucha patrulla fronteriza alrededor, pero muchos inmigrantes ven el humo y se devuelven", dijo Luis Enrique Delgado, un inmigrante mexicano, al diario Los Angeles Times, uno de los pocos medios anglosajones que le dio espacio a la comunidad hispana en California que supera el 30% de la población y que en lugares como San Diego es aún mayor.
De acuerdo a la organización Angeles de la Frontera cientos de inmigrantes que viven condiciones "inhumanas en uno de los condados más ricos de California, no han recibido ayuda a consecuencia de los incendios, porque no cuentan, no figuran, pero son 1.500 campesinos que sí trabajan todos los días en los campos de la gente que evacuó sus grandes casas", dijo a la AFP Enrique Morones, fundador del grupo.
El jueves trascendió que en el estadio Qualcomm, convertido en refugio de San Diego, anunciaron que pedirían credencial de California o matrícula consular con foto y domicilio que "muchas veces no tienen los campesinos indocumentados", explicó Morones.
Ese requerimiento fue desmentido por la Patrulla Fronteriza de manera oficial, explicó el Consulado de México en esa ciudad, aunque los medios locales informaron al unísono que tras el rumor, el estadio se vació y este viernes no quedaban más de 350 personas tras haber albergado 20.000 el martes.
Según Morones, a la mayoría de los trabajadores no se les avisó de las evacuaciones ni tampoco se les ayudó a escapar del peligro. "Muchos se salvaron de las llamas pero el humo cubrió los barrancos donde viven en casitas de campaña o de madera y plástico, sin tapabocas siquiera", denunció el fundador de Angeles de la Frontera.
Acá, un video informativo de la situación.
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