El presidente estadounidense, George W. Bush, que tiene previsto viajar este jueves a California, ha declarado zona de desastre el área devastada por los incendios, con lo que las personas afectadas por el fuego recibirán dinero para compensar las pérdidas materiales que no cubran sus compañías de seguros.
Según la Oficina de Emergencias de San Diego los daños provovocados por los incendios , solo en ese condado que es además el más afectado por el fuego, es de 1.000 millones de dólares (709 millones de de euros). Sólo en San Diego, unas 1.200 viviendas han caído pasto de las llamas, frente a las 300 que se han quemado en el conjunto de los otros seis condados afectados, que son Los Angeles, Orange, Riverside, San Bernardino, San Diego, Santa Barbara y Ventura.
Mientras tanto, la oleada de incendios ha entrado ya en su cuarta jornada, con 170.000 hectáreas quemadas y casi un millón de desplazados, y sin que haya visos de que pueda ser controlado en las próximas horas.
La mayor movilización de California
Las autoridades estadounidenses están muy pendientes de las previsiones meteorológicas, y sobre todo del viento, que, junto a la extrema sequía del terreno, se ha convertido en el factor principal que ha avivado el avance de las llamas.
Los vientos conocidos como de Santa Ana siguen soplando su carga de ceniza sobre la zona afectada y hacia el océano Pacífico. En estas condiciones, los bomberos han reconocido que son incapaces de sofocar los 19 fuegos que se extienden desde el norte de los Ángeles a la frontera con México. De hecho, sólo tres están bajo relativo control. El resto, avanza con virulencia.
Según cálculos oficiales, 950.000 personas han tenido que abandonar sus viviendas por peligro de incendio, en lo que supone la mayor movilización humana de la historia de California. Los evacuados se han refugiado en hoteles, viviendas de familiares y amigos, o en refugios públicos, como el que se ha habilitado en el estadio Qualcomm, de San Diego, que ha acogido a unas 10.000 personas y sus mascotas.
La imagen del estadio podría recordar a la de los damnificados del Katrina, de 2005, si no fuera porque en esta ocasión se ha producido un despliegue de medios y organización mucho mayor al que tuvo lugar tras el paso del huracán, que causó 1.800 muertos.
Por el momento, las autoridades estiman que se han quemado 170.000 hectáreas, el doble que toda la ciudad de Nueva York, y la zona más afectada es San Diego, donde se calcula que una de cada tres casas ha sido evacuada.
Incendios en California.