El tráfico de los trenes de cercanías estaba aún perturbado el martes en la región de París debido al movimiento de protesta sindical contra la reforma de los regímenes especiales de jubilación prevista por el gobierno conservador del presidente francés Nicolas Sarkozy.
Las perturbaciones afectaban, sobre todo, al trayecto entre la capital y el aeropuerto de Roissy-Charles de Gaulle (CDG), donde sólo funcionaba uno de cada dos trenes, señaló un portavoz de los ferrocarriles franceses (SNCF).
Sin embargo, otras líneas del tráfico ferroviario de cercanías están aún afectadas en la región parisina por el movimiento de protesta sindical, que tuvo su punto culminante el 18 de octubre, con una huelga general seguida masivamente en toda Francia.
El portavoz de la SNCF precisó que el tráfico en el resto de la red nacional debe normalizarse a lo largo del martes después de la decisión tomada el lunes por la noche por todos los sindicatos de reanudar el trabajo.
Tras la jornada de huelga general del jueves pasado, algunos sindicatos habían hecho un llamamiento a la continuación del movimiento de protesta.
El lunes, las ocho federaciones sindicales de los ferrocarriles anunciaron que el 31 de octubre decidirán si convocan otra nueva jornada de huelga a mediados de noviembre en protesta por la reforma prevista por el gobierno.
Esa reforma prevé el aumento del tiempo de cotización para la jubilación de 37,5 años a 40 para una minoría de trabajadores -alrededor de 1,6 millones- en los sectores de los ferrocarriles, la electricidad y los transportes públicos.
Pero los sindicatos consideran que el proyecto es el preludio de la reforma del régimen general de jubilaciones que el gobierno tiene previsto poner en marcha en 2008 y que podría culminará con una disminución de todas las pensiones.
Continúan los inconvenientes por las protestas en Paris
Los inconvenientes en el tráfico de los trenes siguen siendo uno de los problemas del nuevo gobierno de Nicolas Sarkozy. El reclamo, que comenzó la semana pasada es una protesta sindical contra la reforma de los regímenes especiales de jubilación impuestos por el nuevo presidente conservador de Francia.