"Lo que me ha pasado le ocurre a millones de personas: un día no encuentras tu lugar dentro de la pareja. El matrimonio deja de ser la principal cosa de vuestra vida, deja de funcionar", aseguró la ex primera dama francesa.
"Hemos intentado reconstruir, hacer pasar la familia por delante de cualquier otra cosa, esta familia recompuesta de la que todos los franceses hablan, de convertirla en algo prioritario, pero no ha sido posible. Lo hemos intentado todo. He intentado todo. Simplemente, no ha sido posible", continuó.
Más allá de las dificultades personales de la pareja,comentadas en la prensa, Cécilia Sarkozy ha declarado querer "retirarme de la vida pública" porque ésta "no me corresponde",describiéndose a sí misma como "alguien que le gusta la serenidad, la tranquilidad, y mantenerse en un segundo plano".
"Tenía un marido que era un hombre público, siempre lo he sabido, y le he acompañado durante 20 años. Este combate ha acabado en un lugar que encuentro que es formidable. (...) Pero yo pienso que no es mi lugar. Ya no es mi lugar", asegura.
"Durante un año, he tratado de comprometerme profesionalmente, personalmente, pero no podía hacerlo todos los días", manifiesta para justificar sus repetidas ausencias en ceremonias nacionales (como en la segunda vuelta de las presidenciales) e internacionales (inicio del G8) con el fin de "no mostrarme, no exponerme, de protegerme".
Aseguró estar "muy orgullosa" de su ex marido por su elección como presidente, pero niega "haber tratado nunca de entrometerme" en sus funciones en "todo lo que concierne a nominaciones y decisiones".
"Nicolas no necesita esta clase de consejos", dice en la única ocasión que menciona en la entrevista el nombre de su ex marido, describiéndose como "un parapeto" para él.
Cécilia reconoció que fue el presidente quien decidió que su mujer no compareciese ante la comisión que investiga la liberación de las enfermeras búlgaras encarceladas en Libia (negociaciones en las que participó directamente la ex primera dama) "sin consultármelo porque él creyó que era lo mejor" para ella.
Cécilia Maria Sara Isabel Ciganer, de 49 años, aseguró haber vivido durante 20 años "un combate, una lucha, pero también momentos nteresantes, apasionantes" junto a quien era su marido y estima "no encontrar ya mi sitio".
La pareja se casó en 1996, después de varios años de vida en común. Desde 1988, Cécilia se había convertido en la más estrecha colaboradora de Nicolas en la Asamblea Nacional.
En el 2002, ella tomó un papel preponderante dentro del gabinete del ministerio de Interior, cuyo titular era Sarkozy, sin figurar en el organigrama oficial. Instalada en una oficina contigua a la de su ya ex marido, ella participaba en todas las reuniones.
Cécilia acompañó al ahora presidente al ministerio de Finanzas en el 2004 como consejera técnica y después como jefa de gabinete cuando Nicolas fue elegido presidente de su partido, el UMP.
El Elíseo, residencia oficial de la presidencia francesa, nunció el jueves el divorcio "por consentimiento mutuo" de Nicolas y Cécilia Sarkozy, quienes tienen un hijo en común.
Su abogada en común, Michèle Cahen, confirmó a la emisora Europe 1 que un juez ha firmado ya el fallo del divorcio.
Primer divorciado en el Elíseo, Nicolas Sarkozy, de 52 años, es también el primer jefe de Estado francés que se divorcia de su esposa en el transcurso de su mandato.
La mujer de Sarkozy confesó las causas de su divorcio
Tras la confirmación oficial este jueves por parte del Elíseo del divorcio delpresidente francés Nicolas Sarkozy, el diario regional LEst Repúblicain (El Este Republicano) publica este viernes una entrevista con su mujer Cécilia en la que asegura que lo han "intentado todo" para salvar su atrimonio "pero no ha sido posible".