Finalmente, Sarkozy se divorció de su mujer

Lo declararon en un comunicado de prensa. Mientras el país vive una masiva huelga de ferroviarios. Aseguran que es una separación de "común acuerdo". Los rumores sobre el tema habían surgido hace meses. La prensa francesa no hizo casi mención de la situación hasta que explotó en medios internacionales.

Al parecer, la pareja venía teniendo problemas desde hace semanas. Foto: web
Al parecer, la pareja venía teniendo problemas desde hace semanas. Foto: web

Ya es definitivo: Nicolas y Cécilia Sarkozy seguirán caminos separados. "Soy una mujer libre", sostuvo siempre la elegante esposa del presidente de Francia. Ahora, la ex modelo busca recuperar la libertad que temía perder con el encorsetado protocolo presidencial. Así, Sarkozy se convierte en el primer jefe de Estado de Francia que, desde los tiempos de Napoleón, se separa de su mujer.

"Cumplo mis promesas", dice Sarkozy en una caricatura. "Mi programa era de ruptura". Pero al final, fue Cécilia quien buscó esa ruptura. Lo que todavía no se sabe es si se divorciarán. "Cécilia y Nicolas Sarkozy anuncian su separación de mutuo acuerdo. No harán más declaraciones al respecto", decía el comunicado del Palacio del Elíseo. Poco antes, el portavoz presidencial se había negado a responder a cualquier pregunta sobre el tema que le plantearon los periodistas durante una rueda de prensa.

En cualquier caso, el divorcio sólo sería posible si Sarkozy está de acuerdo. La nueva norma constitucional vigente desde febrero concede inmunidad al presidente ante los tribunales, a los que sólo podrá ser llamado como testigo. Como incluso en el caso de la separación por mutuo acuerdo es necesario un examen jurídico, las probabilidades de que se llegue al divorcio son escasas. No obstante, los observadores no descartan que la pareja encuentre una vía legal para llevarlo a cabo.

Cuando asumió la presidencia, Sarkozy fue comparado con el glamuroso John F. Kennedy al posar junto a Cécilia y sus cinco hijos frente al Elíseo. La prensa amarilla se frotaba las manos con la fotogénica pareja, y "Le Figaro", próximo al gobierno, calificó a la estilosa Cécilia como la "Lady Di" francesa. Pero ésta no iba a dejarse encasillar tan fácilmente: "No me veo como primera dama. Me aburre", explicó. "No soy políticamente correcta y me gusta llevar vaqueros y sandalias".

Así, Cécilia quiso definir ella misma su función al lado del hombre más poderoso de Francia y dedicarse a asuntos humanitarios. Pero su primera prueba fue también su primera decepción: su actuación en Libia en favor de las enfermeras búlgaras condenadas a muerte desató numerosas críticas, y la oposición pidió una comisión parlamentaria. Enervada, evitó a los medios de comunicación y se negó incluso a volar a Bulgaria, donde se le agradeció su contribución a la puesta en libertad de las enfermeras.

Después, la esposa de Sarkozy no se dejó ver ni por la cumbre del G8 ni en la reunión con George W. Bush y la primera dama estadounidense. Y cuando Sarkozy alabó su belleza en la fiesta que dio en su jardín el 14 de julio, se dio la vuelta molesta. Desde entonces, no ha vuelto a aparecer en público junto a Nicolas.

Los rumores sobre la separación de la pareja llevaban meses circulando, pero fue necesaria la ayuda de la prensa extranjera para que los diarios franceses -casi todos en manos de amigos de Sarkozy- decidieran abordar el tema. Se cree que Sarkozy llegó incluso a pedir a sus ministros que no se fotografiaran junto a sus esposas, para que la ausencia de Cécilia no fuera tan llamativa.

Además, Sarkozy había sido el primer político francés que proyectó realmente la imagen de su mujer. La historia de amor entre ambos era perfecta para una telenovela: fue Sarkozy quien, como alcalde, casó a Cécilia en 1984 con su primer marido y estrella de la televisión Jacques Martin, 24 años mayor que ella. Pero tras el nacimiento de su segunda hija Cécilia se marchó con Nicolas, que a su vez aportó otros dos hijos a la relación. Cuando en 1996 se casaron, ella ya estaba embarazada de su hijo en común, Louis. Y a los antaño católicos franceses les encantó esta imagen de familia moderna.

Para el presidente, la separación es un golpe duro. Cécilia fue la organizadora de su meteórica carrea en el partido y era su principal apoyo psicológico, algo que Sarkozy nunca ha ocultado. Nadie en su estrecho círculo de colaboradores pasaba por alto a Cécilia. "Sin sus consejos no podría hacer lo que hago", dijo Sarkozy.

Cuando en el verano de 2005 Cécilia se marchó con un rico empresario a Nueva York, Nicolas cayó en una profunda crisis. La reconciliación le dio fuerzas para la batalla electoral. Debido a Cécilia no se mudó a su residencia presidencial del Elíseo, por ella veló celosamente "por la protección de su vida privada". Pero al final, no fue suficiente para que se quedara.