Wanda Nara vive un presente distintivo, con características muy singulares, que la impulsaron a convertirse en el foco de todas las miradas y a captar la atención de la opinión pública. La detección de una anomalía en su salud la catapultó al más alto interés de los medios y la sociedad.
La ex conductora de MasterChef generó preocupación extrema, así como activó investigaciones sobre la posible enfermedad que la aqueja, que todavía no se dilucidó con precisión, aunque algunas voces se arriesgaron a asegurar que se trata de una leucemia.
En ese panorama, Wanda armó las valijas y surcó los aires continentales para trasladarse a Europa, más precisamente a Turquía porque su marido Mauro Icardi extendió su lazo contractual con el Galatasaray. Por eso, la blonda se encuentra en Estambul.
Wanda fue en limusina al restaurante.
A pesar de todo, Nara aprovecha la estadía en esa ciudad para entretenerse y sobre todo alimentar su Instagram, ese canal potente en el que posee más de 16 millones de seguidores, y en el que encuentra una fuente comercial fortísima para los canjes y los arreglos económicos con marcas.
Justamente en su perfil digital se produjo una novedad. Wanda decidió realizar un reconto de una cena muy especial, que se distingue por el restaurante elegido, uno de muchísima jerarquía que se llama Cipriani y que cuenta con algunas sucursales en las mejores ciudades del mundo.
La mediática arroba al local gastronómico, en que lo que se intuye como una retribución por la atención personalizada, y exhibió los platos que seleccionó para comer en esa noche, para la que se enfundó en un look extravagante con las mejores marcas del planeta.
El postre que eligió Nara y que cuesta 10 dólares.
En ese posteo en su feed, Nara escribió con cierta gracia: “Los postres me persiguen”. Así exhibió la torta que degustó en ese espacio y que sobresale por su oneroso costo. Resulta que la porción vale diez dólares, que traducidos en la cotización actual de la moneda extranjera en Argentina serían unos 5800 pesos.