Celulitis mental: Wanda y la obsesión de vivir con Photoshop

Tras las fotos publicadas de Wanda Nara sin retoques digitales, varias figuras y periodistas salieron a bancar a la mediática. La dicotomía de los cuerpos pasados por exceso de filtros, y el efecto rebote de las reglas del juego.

Una de las polémicas mediáticas más encendidas de las semana pasó por la publicación de unas fotos de Wanda Nara "al natural", durante unas vacaciones en Ibiza con su marido, el futbolista Mauro Icardi.

Tras la catarata de memes frente al contundente contraste de la Wanda que vemos en las revistas y en su perfil de Instagram, con de las fotos sin retoques digitales captadas por la agencia The Grosby Group; varias figuras salieron a bancar a la botinera. Paula Chaves, Connie Ansaldi, Andrea Estévez, Érica García, Zaira Nara, Oriana Sabatini y Jimena Barón; fueron algunas de las mujeres que postearon eufóricos posteos, con diversas reflexiones sobre la insalubre obsesión por el cuerpo femenino sin marca o imperfección alguna.

Los puntos de vista de todas ellas oscilan entre lo admirable y lo contradictorio, pero hay una realidad. A la hora de hacer una tapa de revista, o de compartir instantáneas cotidianas, no todo es tan espontáneo y natural, ni en ellas ni en casi todos nosotros.

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No se trata de un asunto de género. La rápida búsqueda de algún filtro que tenga por fin dar con una suerte de versión mejorada de ese retrato "casual", corre tanto para mujeres como para hombres. Todos estamos de alguna manera envueltos en una dicotomía estética. Nos reímos del exceso de Phothoshop de las estrellas, pero también practicamos, con menor o mayor alevosía, el culto al retoque digital.

Con respecto a Wanda Nara específicamente, el mundo personal que ella se ha encargado de mostrar sistemáticamente en las redes es un cúmulo de narcisismo, frivolidad y ostentación. Que ella tenga celulitis no es el eje del debate, sino su obsesión por trazar una realidad paralela sobre su aspecto físico.

Wanda es madre de cinco hijos, es absolutamente lógico que sus curvas no luzcan como una fantasía virtual. La cargada sorna con que mucha gente se refirió a las mencionadas fotos "al natural", tiene más que ver con una reacción frente al hartazgo de esa idea de paraíso full time promovido por la mujer de Icardi, que a los pozos que ella pueda tener en su anatomía. De hecho, en medio de la polémica, lejos de ensayar algún descargo conceptual, la rubia mostró un "monumental" amanecer en Argentina, calculando premeditadamente que en el video su cola pasada por filtro tenga más protagonismo que el mismísimo sol.

Más allá de la polémica alrededor de la obsesión por la perfección estética, Nara ha labrado a lo largo de más de una década, un juego tan suculento en términos mediáticos como unidimensional en su nivel de lectura. Son válidas las posturas que cada cual quiera adoptar frente a este entuerto. Pero, ya sea desde el apoyo o la reprobación, el mundo Wanda siempre será visto, con efecto rebote incluido, desde las reglas del juego que ella misma se encargó de pautar.

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