La británica Adele interrumpió durante la entrega de los Grammy la canción que interpretaba en memoria de su compatriota George Michael y comenzó a entonarla de nuevo por segunda vez.
Cuando había transcurrido alrededor de un minuto, se mostró disconforme con su versión del hit de Michael "Fastlove", se detuvo y dijo "no puedo estropearlo, por él".
Al final de la canción, la cantante de 28 años, nominada a cinco Grammy, tenía lágrimas en los ojos y los espectadores en el Staples Center de Los Angeles la aplaudieron de pie.
Previamente Adele insultó por su error -lo que la televisión estadounidense no mostró- y pidió disculpas.
Ya el año pasado la diva británica había tenido que lidiar con problemas de sonido durante su canción "All I Ask", pero entonces siguió cantando.