La banda canadiense Arcade Fire y su impactante show, caracterizado con una música de ribetes épicos y una gran profundidad sonora, y el gran despliegue escénico de sus integrantes, se convirtió en el número sobresaliente en la primera noche del Festival BUE, que se lleva a cabo en el predio de Tecnópolis.
Guitarras, bajo, un arsenal de teclados, batería, percusión, violín, vientos, acordeón , tambores y hasta un set de botellas de vidrio son algunos de los instrumentos a los que los polifacéticos miembros de Arcade Fire echan mano para darle forma a eclécticas composiciones que, más allá del estilo, funcionan con "tracción a sangre", incluso en los momentos en los que la electrónica dice presente.
Con cinco discos en su haber y en el medio de la gira presentación de su más reciente placa, "Everything now", el combo liderado por el matrimonio Win Butler y Régine Chassagne llegó a Buenos Aires por segunda vez en su historia para revalidar los títulos que la señalan como una de las mejores propuestas musicales de este siglo.
Cuando querés grabar video y bailar al mismo tiempo porque Arcade Fire abrió con Everything Now. #HeinekenBUE #liveyourmusic pic.twitter.com/0CRn1cWk26
- Fiorella Sargenti (@FioSargenti) 16 de diciembre de 2017
Cualquier duda quedó despejada en este intenso show de dos horas en el principal escenario Heineken, en las que el repaso por todos sus discos configuró una nueva definición de todos aquellos elementos necesarios para ofrecer un soberbio concierto.
El despliegue de los nueve músicos en escena, prácticamente todos ellos multinstrumentistas; la capacidad de relacionarse con el público, a partir de puentes tendidos desde la cercanía física; y un puñado de excelentes e inclasificables canciones forman parte de este cocktail.
Poco antes de las 21.30, una versión moderna de la 5º Sinfonía de Beethoven y una cacofonía sonora con fragmentos de la canción que da título al último disco de la banda fueron la música de fondo de una voz que presentó al grupo como si se tratar de un púgil a punto de subir a boxear.
La idea se reforzó con una escenografía que evocaba a un ring y los integrantes de Arcade Fire haciendo su ingreso por el vallado que separaba al público hasta trepar a la arena en donde esperaban los instrumentos.
"Everything now", la celebrada "Rebellion (Lies)" y "Here comes the night time" trazaron un puente entre el primer y el último registro de la banda, como una prueba de lo que el grupo estaba dispuesto a ofrecer en la calurosa noche de Buenos Aires.
Y así se iban.
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A partir de allí, se sucedieron canciones como "No cars go"; "Electric blue" en la voz de Régine, que recordó a Debbie Harry de Blondie cuando interpreta "Heart of glass"; "Put your money on me", "Neon bible" y "Neighborhood 1", entre otras.
Luego de los primeros temas, el decorado del ring fue levantado y el concepto se trasladó al plano musical estrictamente, tanto que tras esta seguidilla y alguna intervención más, como en el caso de "The suburbs", las interpretaciones del grupo fueron virando hacia su costado más electrónico.
Por supuesto que, tal como se mencionó antes, la diversidad instrumental, que fue lo que dotó a las interpretaciones de profundidad sonora, fue la principal característica que diferenció a esta de cualquier otra propuesta de ese género.
Por otra parte, cabe destacar también los grandilocuentes movimientos de los miembros del grupo que, si bien por momentos caían en la sobreactuación, contagiaban una energía al público que sumaba un plus a cada canción.
Apenas el baterista Jeremy Gara, que era respaldado por una percusión que funcionaba en bloque, fue la única performance casi constante, más allá de una breve intervención en guitarra, debido al permanente cambio de roles, en un juego en donde la pareja protagónica y William Butler destacaron por la versatilidad mostrada.
"Ready to start", "Sprawl II", "Reflektor", "Afterlife", "Criatura comfort" y "Neighborhood 3", completaron el setlist, aunque lo más impactante iba a llegar en los bises.
Ocurre que tras el regreso al escenario con "We don´t deserve love", una lluvia de papelitos celebró una especie de reprise de "Everything now", para que el cierre con "Wake up" mostrara a una banda en retirada paseando con una suerte de "batucada" entre el público, que coreaba la canción, hasta llegar a camarines.
De esta manera se alcanzaba el clímax de una primera jornada que tuvo a los locales de Él Mató a un Policía Motorizado en el escenario Ford Fiesta como otra de las grandes atracciones.
Luego de Arcade Fire, en el mismo escenario en donde había estado la banda local, se presentó Cigarettes After Sex, un cuarteto liderado por el texano Greg González, que con sus composiciones con tempos bajísimos, una aflautada y ténue voz, y una mínima instrumentación hace honor a su nombre, una actividad posterior al clímax que permite el relax previo al momento de dormir.
El cierre estuvo a cargo del productor Mark Ronson, quien convirtió a Tecnópolis en una gran disco. El Festival BUE continuará hoy en la que será su última jornada y tendrá a Gorillaz como principal atracción.
Hernani Natale para Télam