Por si tenían alguna duda, Buscando a Dory, se ha convertido en la mayor apertura de una película de animación de todos los tiempos con una recaudación de 186.2 millones de dólares. No es de extrañar. Trece años después de Buscando a Nemo, Disney ha sacado un filón de oro en Dory que, como se recuerda, tenía memoria de... pez, así que a la hora de buscar una secuela no había mejor manera que hacerla protagonista de esta historia.
Lo cierto es que el proyecto no pintó bien en un primer momento. Hace mucho que Disney quería hacer una segunda parte de Nemo y, de hecho, creó una compañía, 7 Circle Animation, dedicada a hacer secuelas de los éxitos más sonados de Pixar. La cosa no funcionó y la empresa cerró.
Por otro lado, el director de Buscando a Dory, Andrew Stanton, estaba bajo sospecha después de haber dirigido John Carter, que hizo perder a Disney 200 millones de dólares.
En momentos tan problemáticos para todo lo que se refiere a la memoria, los creadores fueron con tiento a la hora de enfocar el problema. Así, decidieron que si bien Dory olvida detalles de su vida diaria, como el nombre de Nemo, sin embargo, su memoria emocional funciona bien y es justamente el flash de dicha memoria el detonante de la trama del filme.
El director asegura que «todo el mundo recordaba con cariño lo divertida que era Dory en la primera película. Sin embargo, yo siempre tuve la sensación de que aquello era una fachada, por lo que me pareció que teníamos que contar al público lo que le ocurrió de niña». Disney fue muy cauteloso con todo lo referente a la película. Así, en el guión original la acción transcurría en una especie de parque de atracciones acuático. Sin embargo, para evitar problemas con los animalistas decidieron trasladar la acción a una reserva marina.
Una de las personalidades que más ha estado insistiendo en hacer una secuela de Nemo ha sido Ellen DeGeneres. Cuando finalmente se ha hecho ni que decir tiene que fue ella la elegida para ponerle voz a Dory. Hasta tal punto ha llegado el éxito de la actriz y de la película que hay muchos que piden que sea incluida como nominada a mejor actriz en los próximos Oscar.
Hubo nuevos escenarios para el filme. Stanton creó un arrecife donde vivía el trío protagonista, pero también construyó un Instituto de Vida Marina y un Bosque de Algas Marinas. Esto último fue complicado de fabricar, sobre todo a la hora de crear efectos realistas del agua alrededor de las algas marinas. La misma tecnología permitió a Stanton dar un aspecto real a la película: «Cuando estás en un estanque de cristal lleno de agua, los reflejos se deforman de manera muy rara hasta el punto de que la imagen se rompe. El resultado nos parece muy natural y normal pero entraña una gran dificultad a la hora de crearlo».
Fuente: hoycinema.abc.es