Anoche se llevó a cabo la segunda repetición de Vendimia a cargo de un verdadero "dream team" del sonido tradicional cuyano. Si la idea era volver a valorizar a nuestros artistas, respetar nuestra idiosincrasia, y darle un lugar de resignificación a la cultura, sin duda, lograron su objetivo.
Es que durante la tercera noche de Vendimia de la identidad se realizó la puesta en escena de lo que más nos representa, amalgamando varios géneros de nuestra música tradicional, reuniendo en el escenario mayor de los mendocinos al duo Orozco-Barrientos, Pocho Sosa, Ini Ceverin, Armando Navarro, Marcelino Azaguate, Javier Rodríguez, Juanita Vera, los míticos malargüinos de Las Voces del Salitral, Charo Bogarín, Mariana Baraj, Bruno Arias y el Dúo Coplanacu.
Pasaditas las 19, adelantado por los pronósticos de tormenta, Las Voces del Salitral abrieron la fecha dedicada al folclore con su tradicional estilo. El cuarteto de guitarras demostró sus años de trayectoria ante un Teatro Griego que de a poco comenzaba a poblarse.
Luego llegó el momento de la primera gran reunión de la noche. Javier Rodríguez juntó en el escenario a Marcelino Azaguate, Ini Ceverino, Pocho Sosa y Armando Navarro. "Cochero e' plaza" , "El chupino" y "Se fueron los sueños míos" los temas interpretados, eligiendo para despedirse "Canción de todos", un verdadero y emotivo homenaje al Nuevo cancionero Cuyano.
La noche se desplomaba sobre el teatro griego Frank Romero Day y los espectadores de a poco llegaban para ir ocupando sus lugares aunque no superarían los seis mil asistentes en total, algo que llamó la atención pensando en la calidad de artistas sobre el escenario.
Luego de una larga pausa obligada por las inclemencias del tiempo, finalmente a las 20.50 la dupla mendocina Orozco-Barrientos, formada por Tilín Orozco y Fernando Barrientos, pisó fuerte con su particular propuesta musical, amplificando su alcance con grandes invitados nacionales como Bruno Arias (Jujuy), Mariana Baraj, Charo Bogarín (Chaco) y el Dúo Coplanacu (Santiago del Estero).
"Viene de cueca" alcanzó a gritar Tilín antes de comenzar el show con "La refranera", un clásico de Felix Dardo Palomar, seguido por el gato "El hombre gallo", y finalizando esta triada inicial con una tonadita como "Tonada de amor".
"Agradecemos que a pesar del mal tiempo estén acompañando a los artistas que son , junto con los viñateros, el alma mater de la fiesta", declaró Tilín dedicándoles una seguidilla de canciones, "Soltando coplas" y "La Margarita", a los actores y bailarines que presenciaban la fiesta desde lo alto del escenario mayor.
A esta altura la propuesta ya es clara y sus canciones se reconocen como propias, haciéndose cargo de lo que son. Orozco-Barrientos asume su identidad en la rica tradición cuyana, proyectándose en un universo musical más amplio donde conviven la belleza del folclore con algo del rock y de la troba, pero básicamente estamos hablando de la cultura cuyana.
Los invitados comienzan a sumarse al repertorio: Mariana Baraj con "La Nochera" y "Monstruo de barro"; Charito Bogarín se encargó de "Coplita al viento" y la chacarera "Campo afuera"; el jujeño Bruno Arias guitarra en mano fue por "Quien te amaba ya se va" y "Ave de luz"; finalizando con el Dúo Coplanacu quienes brillaron en una emotiva versión de "La llamadora" y "Los ojos del amor".
La vuelta al escenario del dúo en solitario ya adelanta el final del concierto. "Cara sucia", "Tordo viejo", "El amor puede salvar", y "Celador de sueños" serán las últimas antes de juntarse nuevamente todos los invitados en el escenario par interpretar una emotiva e inolvidable "Póngale por la hileras".
Una noche inolvidable para nuestra música local presente en la fiesta mayor de los mendocinos de la mano de Orozco-Barrientos que expresó, desde su gran pero humilde aporte, el difícil trabajo de mostrarle al mundo una región tan rica en interpretes y poetas en un momento donde la música cuyana no es tan reconocida, plasmando un importante avance que excede al mismo dúo.