Una ola estilo tsunami ha surgido en el mundo hispano contra el videoclip del tema Cuatro babys del colombiano Maluma, junto a los raperos Noriel, Bryant Myers y Juhn All Stars. "Estoy enamorado de cuatro babys, siempre me dan lo que quiero, chingada cuando yo les digo, ninguna me pone pero". "La primera se desespera, se encojona si se lo echo afuera, la segunda tiene la funda y me paga pa' que se lo hunda", hace la segunda voz Noriel.
Frente a ello, ayer MDZ dio a conocer un informe compilado por la BBC que indicaba que la plataforma change.org ha recabado más de 50 mil firmas en los últimos dos días, califica al videoclip "absolutamente denigrante para el género femenino".
Mientras tanto, anoche miles de jóvenes -especialmente jovencitas desinteresadas en el debate- fueron a ver al artista colombiano en Mendoza.
Pero, ¿es un problema exclusivamente adjudicable a Maluma y a ese solo tema? ¿Qué debería pasar con otras canciones similares, iguales o peores de cosificadoras de la mujer?
Está pasando con la música lo que ya sucedió, por ejemplo, con el cigarrillo: demostrado que mata, ya en algunos museos de Europa quitan los cuadros que muestran clásicos de la pintura en la que los retratados fuman, o se limita la difusión de películas en las que sus protagonistas fumaban como murciélagos...
¿Hay que prohibir el reguetón? Es un buen debate, aunque prohibir o censurar nunca fue bueno. En todo caso, lo que está generando es una toma de conciencia sobre el rol de la mujer, en tiempos en que la cuestión de género se vuelve inexorable, afortunadamente.
A raíz de este debate, el diario El Español se plantea, en un artículo cuyo fondo compartimos en MDZ y con la firma de Lorena Maldonado, estos conceptos:
- Si se retira Cuatro babys, ¿qué hay de "está medio gordita pero chupa chévere, eso en cuatro no se ve", poema musicalizado de Lui-G? "Tú tienes una linda, yo feas tengo tres", y reitera "eso en cuatro no se ve: qué carajo miras, mira pa' la pared".
- O Me reclama, de Ozuna: "Quiere que le meta duro con el prepucio, se puso en cuatro patas, pa que lo entre por donde sale caca, abre esas patas".
- J. Balvin lo resume con maestría en Tranquila: "Veo tu cuerpo, tu business".
- En el reguetón existe una tradición que invita a la utilización del cuerpo de la mujer como recipiente, anulando su voluntad, o dando por sentado que ella desea ese magreo o esa relación sexual. "Ella quiere que la toquen", dice Reykon en La santa. "En mi cama yo la meto por el centro y la agarro y la someto", canta Mr. Fox en Yo le doy por el suyo.
- Cómo olvidar lo que para Dálmata Ft Ñejo son las Mujeres talentosas: "Flauta sopló y hasta la melodía se tragó". Sin desdeñar la demonización de la mujer: "Si Eva no se hubiera comido la manzana, si la vida fuera sin malicia y mucho más sana, pero como esa cabrona se comió la fruta, por eso es que hoy en día hay mujeres tan putas". Y continúa: "Se visten enseñando los muslos y las tetas, se tiran de espalda y se le ven las nalgas, entonces dicen que uno es bellaco y no respeta [seguro], puñeta, pues a la calle así no salgas, [puta]".
Maldonado da cuenta que la opción de emborrachar a las mujeres para abordarlas sexualmente, violarlas, lo sugiere por ejemplo Romeo Santos en su bachata Propuesta indecente: "Si te falto el respeto y luego culpo al alcohol, si levanto tu falda, me darías el derecho"- o el propio Maluma en Borro casette: "Oye mami, pégate un trago y cuando estés borracha, pa' mi casa nos vamos (...) conozco ya tu debilidad, sólo hacen falta un par de copas pa' conocerte en la intimidad". Otros lo dicen directamente, como Jiggy Drama en Contra la pared: "No vas a rebelarte conmigo o te doy tu castigo, no me hagas abusar de la ley, que comienzo contigo". Remata: "Si sigues en esa actitud voy a violarte, hey".
O en Latigazo, de Daddy Yankee: "Ella se está buscando el fuetazo, ¡castígala!, dale un latigazo" o en Dale con el látigo, de Toby Toon: "Por delante, por detrás, pa que te duela. Y si ella se porta mal, dale con el látigo".
Un buen debate se ha abierto y si bien es cierto que mucha gente solo se cuela con el ritmo sin prestarle atención a las letras, éstas quedan allí, disponibles como argumento para quien sí les da bolilla y consideran que, haciendo lo que les dicen los cantantes a los que admiran, podrán ser como ellos, ricos, famosos y llenos de mujeres fáciles.
El debate está abierto con la idea puesta en discutir más que en censurar, pero quien pretenda hacerlo, tiene en la plataforma change.org la oportunidad.