El torbellino Raphael regresa rejuvenecido

Volvió el cantante español, a los 73 años, con nuevo disco. Entre el público se mezclaban grupos de veinteañeros con ancianas que le aplaudían al grito de "guapo".

Como un torbellino, rejuvenecido y muy sonriente, Raphael salió hoy al escenario en Madrid dispuesto a reencontrarse con su variopinto público, que acogió entre grandes aplausos los temas de su nuevo disco, "Infinitos bailes".

Fiel a su estilo, elegante y teatral, y sin dejar de saludar a sus fans, el cantante español ofreció un concierto íntimo en una conocida sala del centro de la capital española para presentar los temas de su nuevo trabajo, que saldrá a la venta el viernes.

"Es un placer estar aquí porque éste es un disco muy especial que me han hecho 14 compositores españoles, jóvenes y con éxito", dijo sobre el escenario.

A sus 73 años, el artista ha reclutado a músicos como Enrique Bunbury, Iván Ferreiro, Vega, Izal o Dani Martín para ampliar su repertorio tras una década sin publicar nuevos temas.

"Me han entendido y me han servido en bandeja estas canciones que están hechas a la medida", exclamó.

Durante casi una hora de directo, Raphael confirmó que está en plena forma, que su chorro de voz, esa que ya forma parte de la historia de la música en español, engancha también a las nuevas generaciones, a los hijos y los nietos de quienes escuchaban sus primeros éxitos, allá por los años 60.

Lo demostró hace dos años, cuando se convirtió en la estrella del festival Sonoroma de Aranda de Duero, uno de los más importantes de la escena "indie" en España, donde actuó junto a otros grupos como Los Planetas o Elefantes.

Hoy, entre el público se mezclaban grupos de veinteañeros con ancianas que le aplaudían al grito de "guapo".

Reconocido como uno de los artistas españoles más versátiles, arrancó su actuación con "Infinitos bailes", el tema de Mikel Izal que da nombre al nuevo disco, al que le siguieron otros como "Aunque a veces duela", compuesto por Dani Martín; "Carrusel", de Iván Ferreiro, o "La última ovación", de Vega.

Aunque marcados por el estilo de cada uno de sus autores, y con el amor como gran protagonista, Raphael los hizo suyos sobre el escenario, donde estuvo acompañado por su banda.

Vestido completamente de negro, el cantante aplaudió a su público casi tanto como el público le aplaudió a él y, emocionado, no dejó de lanzar besos a sus seguidores. "Yo nunca había hecho esto, siempre mis discos salían y punto. Pero me ha gustado mucho esto de presentarlo", reconoció ante el público.

El concierto de hoy es solo un aperitivo, el prolegómeno de una gira por España en la que el artista alternará sus nuevos temas con grandes éxitos como "Mi gran noche" o "Yo soy aquel".

Por Ana Lázaro Verde (dpa)