Siguiendo el éxito de El patrón del mal, la nueva ficción de Netflix girará alrededor de la vida de Pablo Escobar ilustrando la lucha de la justicia por detener el tráfico de cocaína a fines de los años 80 y capturar a uno de los traficantes más grandes de la historia.
"No por nada el realismo mágico nació en Colombia", dice parte de un texto que introduce los primeros segundos de Narcos, la serie que estrenará el 28 de agosto. La referencia alude a sucesos que resultan tan extraños que son casi imposibles de creer.
La vida del narcotraficante, que actuó prácticamente como una autoridad más en Medellín por dos décadas, ha sido adaptada incontables veces en cine y televisión ¿Qué separa a Narcos de los otros trabajos que han ficcionado la vida de Escobar? Aquí, la presencia de Escobar es sólo una cara de la historia. La producción también se enfoca en la persecución del líder del Cartel de Medellín durante la década del 80, y la alianza entre diversas instituciones internacionales para declararle la guerra al narcotraficante, cuya influencia se extendía no sólo por la sociedad de su país, sino que también por las autoridades gubernamentales y la policía colombiana.
La historia es narrada en una voz en off por el agente de la DEA, Steve Murphy (Boyd Holbrook), quien es enviado a Colombia junto a su mujer para liderar la caza a Escobar.
Ahí conoce al agente mexicano Javier Peña (Pedro Pascal), su compañero en la misión, hace un tiempo ya instalado en el país cafetero, y no exactamente popular con las autoridades norteamericanas debido a sus métodos alejados del marco legal. Ambos personajes están basados en los oficiales del mismo nombre que lideraron la búsqueda de Escobar a fines de los 70 y principios de los 80.
La temática es violenta y algo oscura, pero se matiza con momentos cómicos, además de una estética retro que le entrega cierta ligereza a la historia. Los diálogos son en inglés y español, aunque éste último es el idioma que prima en los primeros episodios, más allá de la narración.