«Quizás dos años más». Es el tiempo que se ve Liam Neeson actuando en películas del acción, el género que relanzó su carrera, apagada tras brillar en La lista de Schindler (1993), desde que protagonizó el taquillazo Búsqueda implacable allá por 2008. Lo confesó en una entrevista con el programa de la televisión Good morning America.
«Si Dios me lo permite y estoy sano», añade el norirlandés sobre esa previsión de dos años. Tiene claro que, llegado ese punto, año 2016, al borde de la edad de jubilación (nació en el 52), será el momento de buscar papeles más relajados. «Después de eso, pararé, creo», confiesa.
«Estoy en un gran lugar en cuanto a mi carrera. Tras el éxito, sin duda, de las películas de Búsqueda implacable, Hollywood me ve bajo una luz diferente. Me envían bastantes guiones de acción, lo cual es genial. No me quejo. Es muy halagador. Pero hay un límite, por supuesto», zanja Neeson.
Lo más llamativo es que, cuando rodó la primera entrega de la saga, la adrenalínica cinta de Pierre Morel, Neeson contaba ya con 56 años. Llegó tarde al cine de disparos, saltos y mamporros, pero lo hizo con tal éxito que, aprovechando que ya declinaba el brillo de viejas estrellas como Stallone y Schwarzenegger, se convirtió en una de las nuevas referencias.
Fuente: hoycinema.abc.es