Antes, hace ya tiempo, conquistadores nos imponían su Dios del cielo... Eran las 23.50 hs y Ciro junto a Los Persas habían copado el escenario, lo esperábamos en el centro junto a sus 5 músicos, pero el estaba frente al sector Malbec, junto a su público y así comenzaba el show. Nadie sabía hasta ese momento que "Antes y Después" sería la primera de más de 25 canciones que regaló en el Teatro Griego Frank Romero Day.
Andrés Ciro Martínez es tímido en la vida, pero cuando sube al escenario no ha perdido a aquel niño que en un acto escolar tomó el micrófono y dejó boquiabiertos a sus compañeros y docentes. Él sabe jugar con el público, seducir a la platea femenina, satisfacer a quienes lo siguen desde Los Piojos, interpretar las canciones y hasta se da el lujo de bromear cuando puede. Dejó contentos a los piojosos con temas como Ruleta, Como Alí, El Balneario de los Doctores Crotos y repasó sus dos discos con Los Persas, Espejos y 27.
Torpe al caminar, siempre descordinado para bailar, pero carismático como pocos, el maneja bien las emociones, logró conmover a los espectadores con canciones como Héroes de Malvinas (que al finalizar hizo que todo el teatro griego saltara al ritmo de "el que no salta es un inglés") y Canción de Cuna, pero en medio supo hacer vibrar y bailar con otras como Banda de Garage y Ciudad Animal.
En 3 oportunidades prometió dejar el escenario, pero incumplió las promesa y volvió para hacer Mírenla, Astros, El Farolito y hasta deleitó con Zapatos de Gamuza Azul, de Elvis Presley.
Con una campera de cuero negra, chomba azul y jeans negros con zapatillas del mismo color, se brindó por completo en el escenario. Hasta mostró un vino que le obsequiaron, "27", y adelantó que le dieron ganas de tener su propio Malbec. Descorchó y brindó a la distancia con sus seguidores, chocó la mano con cada uno de los fans apostados en la primera línea del teatro griego, leyó cada bandera que flameaba con inscripciones dedicadas al cantante, tomó la clásica selfie que luego comparte con sus seguidores de twitter y, después de 2 horas y media arriba del escenario, se despidió con Noche de Hoy...
¡Que dure la noche, con vos estoy!
Felices y satisfechos, los fans comenzaron a dejar el Frank Romero Day, pero debieron detenerse porque con la quena entonó el himno nacional argentino, como aquel 24 de mayo de 2010, en el partido de la Selección, cuando ya Los Piojos se habían disuelto y los fanáticos estaban a la espera de la aparición de Ciro y los Persas. La emoción nuevamente, el agradecimiento del cantante que despidió a su público y el deseo: ¡Larga vida al rock!