El director J. J. Abrams ya cumplió con su objetivo: el fin de semana, Star Wars: El despertar de la Fuerza, superó los 1.000 millones de dolares en recaudación en el mundo.
La séptima entrega de la franquicia, y la primera después de la adquisición de Lucasfilms por parte de Disney, se convirtió en la película que más rápidamente en la historia -sólo 12 días- logró esa recaudación. La inversión de los estudios ya está saldada, y a pesar de una que otra crítica, y una que otra imperfección en la película, el mundo parece contento y entusiasmado con la saga creada por George Lucas.
Mientras el 2016 vendrá el nuevo spin-off de la película, Rogue One, con nuevos personajes e historia, no sabremos qué pasara con Rey, Finn y el resto del grupo hasta 2017, cuando se estrene el Episodio VIII. Y ya que J. J. Abrams pasa a ocupar un puesto sólo de producción, todas las expectativas están en un hombre: el director Rian Johnson.
El director de 42 años fue parte de la resurrección de la saga, escribiendo dos de los guiones siguientes, y sabe que Abrams filma pensando en los fanáticos; así también fue capaz de darle nueva vida a Star Trek. Por su parte, el director elegido para el episodio IX, Colin Trevorrow -cerrando una trilogía de nuevos cineastas norteamericanos-, también se ha hecho cargo de revivir una franquicia con éxito, en su caso, con Jurassic World.
Johnson, en cambio, es aplaudido por ser un cineasta completamente original. Después de captar la atención de la industria hace diez años con su debut, Brick, que ganó el premio de Visión Original en Sundance, pasó a la no tan lograda Brothers Bloom. Pero, en 2012, escribió y dirigió una joya de la ciencia ficción con Looper, protagonizada por Bruce Willis. Además, se hizo cargo de algunos capítulos de la serie Breaking Bad.
Ahora, Johnson debe poner su visión al servicio de una marca registrada. Y también hacerse cargo de un presupuesto multimillonario, cuando siempre ha trabajado en el mundo independiente.
Fuente: La Tercera