Hacer una buena serie de comedia para televisión no es cosa fácil. En estos últimos años, ni siquiera las producciones grandes de los canales porteños han logrado dar con un producto de este género con cierto brillo innovador. En Mendoza, el asunto se vuelve todavía más improbable. Hay apenas un recuerdo borroso de una desafortunada comedia local que emitía uno de los canales de aire, hace aproximadamente una década, los domingos al mediodía.
El jueves pasado Acequia estrenó la serie Rosswald vs. Richmond, co producción entre el mencionado canal estatal mendocino y la productora independiente La luz mala. Con un ritmo ultra veloz, personajes carismáticos y gags inspirados; el capítulo debut de la serie escrita y dirigida por Leandro Suliá Leiton logró patear el tablero, y ahora podemos decir que la tv local tiene un buen producto de ficción y para ser más precisos, una gran comedia.
La concepción de humor que está fuertemente arraigada en la pantalla chica nacional tiene mucho que ver con el costumbrismo. Afortunadamente, Suliá Leiton, junto a Vanina Turrisi y Facundo Alcalde - co guionistas de Rosswald vs Richmond - esquivaron todos los lugares comunes de la factoría Pol-Ka, y dieron con una creación que opta por el camino del absurdo, aunque sin desbarrancar en el grotesco.
El punto de partida de la serie plantea a dos abogados enfrentados, uno de ellos será el patrocinante legal de la mujer de la que se está divorciando el otro. Osvaldo Rosswald (Rodrigo Casavalle) no se resigna a perder el amor de Valeria (Mariela Locarno). Y a su vez Jenny (Tania Casciani), la secretaria de Rosswald, está perdidamente enamorada de su atípico jefe. Lejos de ir a lo seguro y presentar de inmediato a los dos personajes antagonistas, recién sobre el final del primer capítulo pudimos ver a Ricardo Richmond (Diego Quiroga Brobobeck), el archi enemigo de Rosswald.
El relato está contado a partir de idas y vueltas en el tiempo, por lo que para resolver algunos detalles e intrigas habrá que esperar a próximas entregas. El tono juguetón de la narración se combina con una estética de reminiscencia pop, con algunas referencias visuales del mundo del cómic. La atinada decisión de incluir a un insólito relator, una suerte de hermitaño que está en algún lugar de la montaña; redondea el clima absurdo que propone la narración. En este rol, sorprende el historietista y realizador Andrés Llugany, con su fraseo cansino, tan personal como desopilante.
El elenco completo está eficaz y se desenvuelve con un soprendente timing televisivo, más aún teniendo en cuenta que los actores no tienen experiencia previa en comedia para tv. Y la astucia del guión, le da brillo a cada personaje, desde los centrales hasta algunos secundarios muy gancheros como Chicharito, el irresistible mariachi que interpreta Ariel Blasco. Por otro lado, cada una de las criaturas de esta serie está atravesada por historias o taras exóticas, como la bigofobia de Mariela, que hace que esta mujer se descomponga frente a cualquier ser con bigotes que se anteponga en su camino.
Sentarnos a ver una buena ficción de tv sigue siendo una ceremonia ritual que a muchos nos gusta repetir semana a semana. Seguramente Rosswald vs Richmond encontrará mayor repercusión en la web, de hecho a partir de mañana podrán verse los capítulos completos en un canal de Youtube. Por el momento, resulta todo un placer poner Acequia los jueves a las 22 y ver qué pasa en la lucha entre estos queridos seres disfuncionales. Una buena de la tele mendocina. Un motivo para amigarnos con la producción local.